Cuando el Dr. John S. Pemberton buscaba un jarabe medicinal que curara problemas de digestión allá por 1886 en la ciudad de Atlanta (Estados Unidos), nunca pensó que iba a dar con la fórmula secreta de la bebida más famosa del mundo. Era un 8 de mayo cuando en su laboratorio mezcló una serie de extractos vegetales con agua carbonatada, dando inicio al sabor único de Coca-Cola.

La bebida, que en sus primeros días,  se vendía a 5 centavos el vaso en la Farmacia Jacobs, se convirtió rápidamente en un verdadero éxito. Fue entonces que Frank Robinson, socio y contador de Pemberton, sugirió el nombre  Coca-Cola y diseñó el logo con su propia caligrafía. 

Era momento para hacer publicidad al novedoso producto.  El primer aviso de Coca-Cola se publicó en el periódico The Atlanta Journal invitando a los consumidores a probar su delicioso y refrescante sabor.

La aceptación fue en aumento. Las tiendas no tardaron en destacar la bebida con toldos de hule pintados a mano que decían "Coca-Cola". Durante su primer año,  las ventas promedio del refresco sumaban nueve porciones al día. Con el correr del tiempo, al ir ganando preferencia por parte de los consumidores, aumentaron los interesados en el nuevo producto.


Llega el turno de las embotelladoras

Apenas 13 años después de su creación, se firman los primeros acuerdos para embotellar Coca-Cola en todo Estados Unidos. Así nace el actual modelo mundial de negocio de la Compañía: Coca-Cola abastece el concentrado mientras que los embotelladores autorizados elaboran la bebida, la distribuyen y la comercializan.

El primer embotellador se ubicó en el estado de Tennessee, siendo una concesión adjudicada a dos abogados, marcando el inicio de la distribución a gran escala del refresco. Años después ya habían más de 400 plantas embotelladoras distribuidas en Estados Unidos, Panamá y Canadá.

Nace la famosa botella Contour 

Hasta el año 1915, Coca-Cola era envasada en botellas rectas de diferentes colores, sin distinción alguna de las otras marcas de refresco. Ante su popularidad, rápidamente aparecieron imitaciones de la bebida con nombres y etiquetas similares, creando confusión entre los consumidores.

Es por eso que Coca-Cola tomó la decisión de crear una botella única, tan distintiva como el sabor de la bebida. 

Para lograrlo, realizó un concurso que permitiera obtener un único modelo para los embotelladores existentes y los que vendrían. La  botella ganadora debería poder reconocerse solo al tacto, inclusive cuando se rompiera en pedazos y ser capaz de prescindir de etiquetas que pudieran despegarse. 

The Root Glass Company fue una de las 8 empresas que recibió el brief creativo y puso a un equipo a trabajar en el encargo. Earl Dean, que formaba parte del equipo de diseñadores de la compañía, dibujó el primer boceto del diseñador Alexander Samuelson, que estuvo inspirado en la forma del grano del cacao. 

La botella bautizada como Contour ganó el concurso y es, hasta hoy, uno de los iconos más reconocidos en todo el mundo, identificable por el 94% de la población mundial. 

Contour salió a la venta en 1916, convirtiéndose, con el paso del tiempo, en un verdadero ícono, que ha inspirado a diversas generaciones, celebridades y artistas,  desde Keith Haring hasta Andy Warhol, Salvador Dalí, Matthew Williamson, Dolce & Gabbana y Uniqlo.

Coca-Cola en Peru

En 1936 Coca-Cola llega al Perú. Embotellada en la fábrica “La Pureza” de la familia Barton, fue ofrecida al público por primera vez el 31 de diciembre de ese mismo año durante una celebración de Año Nuevo en el Country Club de Lima. 

Desde entonces ha inspirado momentos únicos, llenos de optimismo. Este 2016, los peruanos celebramos 80 años de Coca-Cola en el país, 80 años de un sabor único.