¿Alguna vez sentiste fatiga en tu jornada laboral, pérdida de concentración o desgano? Entonces es probable que no te estés hidratando de la manera correcta. En situaciones cotidianas es posible que se nos olvide mantener la hidratación de manera continua; sin embargo, esto es algo que no debemos perder de vista.

El agua es el elemento más abundante de nuestro cuerpo, y vital para el cumplimiento de funciones esenciales como el transporte de nutrientes u hormonas.

Por ello, recuperar el agua que desgastamos en una jornada laboral no solo nos asegurará un buen estado de salud, sino que contribuirá con nuestro rendimiento y la efectividad en nuestras labores.

Para saber cuál es la ingesta de agua que debes consumir diariamente, el doctor Jorge Sarango, especialista en Medicina Deportiva, recomienda evaluar primero las variables de edad, sexo y masa grasa, y cruzarla con la intensidad de la actividad física que se realiza en el trabajo. Y es que las necesidades de hidratación de un oficinista que trabaja con aire acondicionado, no serán las mismas que las de un chofer distribuidor que puede estar expuesto a diversas temperaturas ambientales.

Sin embargo, existen algunos parámetros que podrían servirnos de guía para una adecuada hidratación. Por ejemplo, la ingesta diaria recomendada para personas de 19 a 50 años es de 3,7 litros para los hombres, mientras que para las mujeres es de 2,7 litros. No obstante, la cantidad podrá variar si la actividad es predominantemente física y al aire libre, como en el caso de granjeros, mineros, bomberos, empleados de parque, personal industrial, entre otros.

Una rutina de hidratación

Si bien cada organismo tendrá sus propias necesidades en base a su actividad física, una norma en la que coinciden los especialistas es la de mantener una rutina de ingesta de líquido. De hecho, para tomar agua no es necesario tener sed, explica el Dr. Saravia, sino ser conscientes de que nuestra actividad laboral nos hace perder agua corporal. En ese sentido, sugirió beber entre 70 a 150 ml. de agua (aproximadamente medio vaso) cada hora.

Es importante también que las empresas evalúen el ambiente físico, el estrés térmico y la naturaleza del trabajo de sus empleados para, de acuerdo a ello, establecer pausas para la hidratación.

Los líquidos que se pongan a disposición de los trabajadores deben estimular la hidratación espontánea: deben estar a la vista, a una temperatura de alrededor de 15ºC, y de sabor agradable. Otra manera de asegurar que los trabajadores estén bien hidratados será brindar consejos para que cada individuo sepa reconocer el estado de su hidratación durante su jornada laboral.

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