Las mujeres no solo son pilares de nuestro negocio, sino también de sus comunidades. Ellas invierten una parte considerable de sus ingresos en la salud y educación de sus hijos, convirtiéndose en el motor de las economías locales.

Liberar el potencial empresarial de las mujeres es, por lo tanto, una de las formas más eficaces de ayudar a las familias y comunidades a prosperar. Pero ello, en Perú nos hemos enfocado en capacitar a las mujeres del Canal Tradicional, a través del Programa Escuela de Desarrollo de Negocios.

Desde hace 12 años, Arca Continental Lindley, embotelladora de Coca-Cola en el Perú, viene trabajando para brindar asesoría técnica en temas de marketing y gestión de negocios a las bodegueras. Así es como pueden potenciar sus ingresos e impactar en la calidad de vida de sus familias.

"Empecé mi bodega con una inversión de S/800"

La bodega de Blanca Amya, “Tucky”, es un caso exitoso de este programa. Desde hace 17 años, Blanca cuenta con este negocio en San Martín de Porres. Empezó con una inversión de S/800 y hoy, gracias a la capacitación recibida en el programa Escuela de Desarrollo de Negocios (EDN), ha logrado fortalecer sus habilidades de emprendimiento.

Blanca no recuerda cómo llegó a EDN, pero asegura que los talleres que imparte el programa le han sido de gran utilidad. “Sigo aprendiendo y usando ese conocimiento”, cuenta. Confiesa que participar de la iniciativa la motivó a estudiar la carrera técnica de contabilidad, titulándose con el puntaje más alto del jurado.

Además de tributación y finanzas, entre otros temas, Blanca comenta que lo que más aprendió en la EDN tiene que ver con conocimientos de marketing y, en particular, con la exhibición de los productos. Los inventarios y la atención al cliente fueron puntos muy importantes para que su bodega gane más compradores y fidelice a sus clientes.

Gracias a la EDN Blanca aprendió a analizar su mercado, lo cual le es muy útil sobre todo para identificar las debilidades de sus competidores directos, que ella adopta como fortalezas. Además, el acercamiento con Arca Continental Lindley le ha servido para innovar en su bodega, en la que pronto utilizará tecnología moderna como los códigos de barras.

"Mi primera mercadería fue con S/320"

Julia Campomanes, de 57 años, madre de cuatro hijos y abuela, hace cinco años inició su labor de bodeguera de manera absolutamente casual. Hoy, es uno de los casos de éxito de la Escuela de Desarrollo de Negocios de Arca Continental Lindley.

Julia trabajaba en una combi junto a su esposo, conocido por todo el barrio como “Don Chema”, de cuatro de la mañana a 11 de la noche. Como tenía un hijo adolescente que necesitaba su ayuda porque aún estaba en el colegio, decidió empezar un negocio con sus 1000 soles de ahorro sin tener muy claro qué haría.

Según cuenta Julia, un día, una bodeguera y vecina suya decidió no abrir su tienda una tarde por motivos personales. Ese mismo día, uno de los proveedores pasó por su casa cargando mercancía por S/320, que ella decidió comprar para ver si le resultaba rentable. Desde entonces, poco a poco, Julia fue comprando otros productos que siguió ofreciendo a sus vecinos, conociendo a más proveedores y haciendo crecer su negocio.

Su bodega está ubicada en la urbanización Leoncio Prado, en el distrito del Rímac, en donde aprendió el valor de la solidaridad. “Si sé que alguien no ha almorzado, yo le invito porque sé lo que es pasar por eso”, comenta.

Gracias a la invitación de Arca Continental Lindley participó en la Escuela de Desarrollo de Negocios, donde aprendió a invertir, a desarrollar sus ideas, a tratar a los clientes siempre con una sonrisa. Ahora Julia planea invertir 13 mil soles en su negocio y ya tiene claro en cuánto tiempo recuperará su inversión, sin impacientarse ni apresurarse en tomar decisiones.

Julia se considera una mujer trabajadora, siempre con ganas de ayudar a los demás. Sus clientes vienen de distintas partes del barrio, incluso eligen su bodega teniendo otras más cercanas y siempre le recalcan la buena atención que reciben de ella, su carisma y alegría, así como el tiempo que se da para cada uno.