Dicen que, para emprender un negocio, tener una buena idea es solo el 1% del trabajo; el esfuerzo es el otro 99%. Si alguien lo tiene claro es Janet Sirvas Aguilar, vecina del balneario limeño de Pucusana. Hace ya más de tres décadas, esta mujer de 56 años inició su negocio ambulatorio de venta de dulces sin tener mucha destreza en su preparación, pero con toda la voluntad de sacarlo adelante.  

“No sabía hacer más que un par de pasteles, pero pensé que con las recetas lo podría lograr. La verdad es que me costó más de lo que me imaginé, pero no me rendí”, recuerda.

Con solo 22 años, y dos pequeños en casa, Janet sabía que quería colaborar económicamente en el sostén de su familia. Así que, con un recetario de dulces que le regaló un familiar, algunos insumos y un horno casero, inició lo que es hoy Dulce tentación, su emprendimiento gastronómico y uno de sus mayores orgullos.

Janet se capacitó en temas como atención al cliente, emprendimiento, costos y marketing, y logró formalizar su negocio.

El proceso de aprender a hacer pasteles fue todo un dolor de cabeza, un “ida y vuelta” entre el ensayo y el error. “Yo sentía que había seguido las recetas bien, pero una vez sacaba la cocción del horno, me daba cuenta de que algo fallaba. Aprendí que, según la temperatura y los ingredientes, tenía que hacer variaciones a la receta, y así continué sin rendirme”, comenta.

Pero aprender la cocción exacta de sus recetas no era suficiente para crecer. Janet recuerda perfectamente cómo conoció Destapando mi Emprendimiento, el programa de formación de emprendedoras de Arca Continental Lindley, socio embotellador de Coca-Cola. Fue gracias a una de sus clientas que la animó a formar parte de él.

“Ella tenía más confianza que yo en que podía conseguir una plaza; me decía que todo el esfuerzo tenía recompensa”, cuenta Janet entre risas. “Era una madre mentora –participantes de años anteriores que postulan y monitorean el avance de nuevas participantes–, y vio en mí que yo quería salir adelante y que no quería quedarme solo vendiendo a algunas personas que pasaban por la plaza de Pucusana. Pero la verdad es que no sabía ni sacar las cuentas de lo que vendía. Lo que yo tenía era muchas ganas de progresar, y por eso seguía ahí”, explica Janet.

Gracias a este programa, Janet se capacitó en temas de atención al cliente, emprendimiento, costos y marketing, y logró formalizar su negocio. Su esmero y constancia la hicieron estar entre las alumnas más destacadas, esfuerzo que fue reconocido con un premio de 1.500 nuevos soles de capital semilla.

“Después de estas capacitaciones mi cambio fue bien radical. Aprendí nuevas prácticas y las apliqué en mi negocio. Hoy hago sorteos para crear fidelidad, sé tratar a mis clientes, los engrío, los valoro y, sobre todo, les doy buenos productos con los mejores insumos”, sostiene Janeth.

Destapando mi emprendimiento

Desde 2014, Destapando mi emprendimiento brinda asesoría personalizada a las mujeres emprendedoras de Pucusana para ayudarlas a implementar sus negocios y optimizar los emprendimientos que tienen en marcha. Del proyecto también participa la empresa especialista en acceso al conocimiento para emprendedores y pequeños empresarios Aprenda.

En tres años el programa ha capacitado a 160 emprendedoras, que incluyen a 16 mamás mentoras y 8 coaches —participantes de la primera promoción del 2014 quienes orientan a las nuevas participantes mientras siguen fortaleciendo sus capacidades de relacionamiento y liderazgo— consiguiendo hacer progresar a los negocios de estas emprendedoras y, sobre todo, darles las bases para poder alcanzar sus metas.

Para Janet, Destapando mi emprendimiento ha sido un trampolín que le dio herramientas para seguir creciendo. Además, gracias al avance en su negocio, pudo apoyar a su esposo para que terminase la carrera profesional que tenía paralizada desde hace años por temas económicos.

“Estos programas son importantes porque a muchas emprendedoras solo nos falta una motivación, alguien que nos ayude a salir adelante. Y estas iniciativas nos lo dan”, concluye.