Cuando en 2011 Lola Apolinario y Máximo Atachao decidieron crear una organización para empoderar mujeres en situación de vulnerabilidad mediante el arte y el diseño, se encontraron con la barrera de los elevados costos de los materiales. “El óleo, el acrílico y el carboncillo eran los insumos con los que habíamos estudiado y en los que pensábamos para enseñar arte”, recuerda Lola, artista plástica egresada de la Escuela de Bellas Artes de Lima. Sin embargo, con creatividad y pensamiento positivo dieron vuelta la situación y convirtieron este primer obstáculo en una de las fortalezas de su iniciativa social Imaginarios Perú: la sustentabilidad.

Lola y Máximo cambiaron esos materiales caros por insumos  desechados, como papel y botellas de material PET. Este cambio no solo les dio nueva materia prima, sino que los llevó a sumar el tema de la educación ambiental entre sus intereses. “Por nuestra ubicación en el Asentamiento Humano Virgen del Carmen, en El Agustino, muchas de las mujeres que asisten a nuestros talleres eran mujeres recicladoras que querían aprender un oficio para así mejorar sus ingresos”, comenta Máximo. 

Lola y Máximo trabajan con insumos desechados, como papel y botellas de material PET.

En tan solo seis años, Imaginarios Perú ha capacitado a cientos de mujeres en situación de vulnerabilidad para crear arte con productos reciclados. Además, brinda empleo fijo a seis mujeres operarias y en temporada alta puede llegar a contratar hasta a 25. “Ellas vienen con sus hijos porque muchas veces no tienen donde dejarlos. Los niños aprenden a desarrollar su creatividad y además ven que tanto padres como madres pueden trabajar y hacerse cargo de la economía familiar”, destaca Máximo.

Un salto de crecimiento

El 2013 los fundadores de Imaginarios Perú decidieron participar en un concurso para crear recuerdos corporativos de Coca-Cola. “Ganar el concurso fue una satisfacción enorme. Nos permitió validar un modelo de emprendimiento, generar empleo directo, gestionar residuos, trabajar con mujeres recicladoras y tener un impacto socio-económico en las mujeres en estado de vulnerabilidad”, resalta Máximo.

 “Las mujeres que forman parte de Imaginarios Perú trabajaban más de 12 horas por sueldos demasiado bajos. Hoy muchas de ellas han formado en sus hogares sus propios talleres de diseño sustentable”, explica Máximo. “Estas mujeres comenzaron apoyando en la economía familiar, y ahora sienten que podrían hacerse cargo de la manutención de sus propias familias”, destaca Lola.


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