Ubicada al norte de Lima y con una población de unos 16.000 habitantes, la ciudad de Huarmey se convirtió en marzo pasado en una de las zonas más afectadas por el fenómeno climatológico del “Niño Costero”.

Las intensas lluvias que provocaron el desborde del río Huarmey dejaron a cientos de familias sin hogar y convirtieron la ciudad en un espacio inhabitable. Dos meses después, algunos de sus vecinos han vuelto a ocupar sus viviendas y a colaborar con la reconstrucción de sus barrios. Sin embargo, aún hay mucho camino por recorrer para volver a la normalidad.

Para lograrlo, el compromiso de las autoridades locales y centrales es imprescindible, aunque no suficiente. Por ello, el apoyo de la sociedad civil y de las empresas se hace vital. Conscientes de ello, Coca-Cola y CARE Perú han alistado un plan completo de ayuda que brinda soluciones a todas las etapas del desastre –emergencia, alivio y reconstrucción– denominado Manos a la Obra.

La fase de alivio comprende la entrega de kits de aseo y sachets de potabilizadores de agua. La Compañía convocó a sus trabajadores como voluntarios para apoyar en la distribución de estos productos.La respuesta fue masiva y un grupo de ellos se desplazó a Huarmey para colaborar directamente en la zona.

Manos a la obra

El 27 de abril, desde primera hora de la mañana hasta el atardecer, decenas de trabajadores de la Compañía se hicieron cargo de la distribución de los kits en Huarmey. Ayudaron a preparar los kits, registrar a los beneficiarios de la ayuda, y sobre todo, a dar apoyo directo a los afectados.

Para Magnolia Quiroz, Asistente de visitas a planta de Arca Continental Lindley, la experiencia que vivió en Huarmey le hizo ver cómo las personas pueden perderlo todo pero no darse por vencidas. “Los seres humanos somos capaces de salir adelante pese a las adversidades y creo que los peruanos somos un ejemplo de ello”, dijo. Y agregó: “Creo que Arca Continental Lindley acierta mucho al permitir que sus colaboradores podamos formar parte de las acciones de ayuda que tiene la Compañía. Compartir con los que más lo necesitan es algo que alimenta el alma”, sostuvo.

Así como ella, Domingo Dávila, Supervisor de planta de productos terminados de Lindley, también se sintió feliz de poder ser parte de estas acciones solidarias. “Ver cómo las personas se muestran agradecidas y felices de recibir ayuda, es algo que te llena y emociona”, contó.