Perú se quedó con los puntos en casa frente a Bolivia, en una noche a estadio lleno en la que no faltaron los bombos, cornetas y banderolas. Pero ese no fue el único triunfo del país.

Al entusiasmo de los hinchas por el partido, se sumaron las ganas de anotar un gol por la sostenibilidad. Así, en los exteriores del recinto deportivo, desde las primeras horas de la tarde se ubicaron estratégicamente 50 contenedores para el reciclaje, acompañados por 280 voluntarios (entre civiles y Ejército) cuya misión consistió en construir la jornada más limpia de las clasificatorias Rusia 2018.

“Nos hemos ubicado por toda la ‘Ruta del Hincha’, que es el nombre que se le ha puesto a las avenidas que conforman las periferias del estadio. Así, la gente va a poder encontrar los contenedores y no habrá razón para que tiren los desperdicios en la calle”, sostuvo la Ministra del Ambiente, Elsa Galarza, líder de la iniciativa.

La campaña Perú Limpio, sumaba así una segunda fecha como parte de los grandes eventos del país. La primera fue en la Gran Parada Militar, realizada en julio de este año, donde se recolectaron 25 toneladas de desechos en las más de diez cuadras que comprendía el desfile.

“Se trata de aprovechar estos espacios de gran asistencia de público, para además de mantener la limpieza, lograr que la gente tome conciencia de lo importante que es reciclar”, sostuvo la ministra.

Clasificatoria_Rusia_2018

MINAM y Coca-Cola: un compromiso medioambiental

Los logros de la campaña fueron notables. Los asistentes a este partido utilizaron los contenedores ubicados en los exteriores del Estadio Monumental, reduciendo así la contaminación en las calles.

La iniciativa fue un éxito: se lograron recolectar nueve toneladas de residuos al finalizar la limpieza.

Perú Limpio es un esfuerzo estatal-privado en el que participan el Ministerio del Ambiente, gobiernos locales y empresas privadas, como Coca-Cola.

El próximo evento promete un desafío especial: Perú Limpio hará un gran despliegue durante la visita del Papa Francisco a la ciudad de Lima, en enero de 2018.