“Hace 10 años había quienes negaban incluso la existencia del cambio climático y hoy, con avances históricos como el Acuerdo de París, nadie duda de la urgencia y necesidad de actuar para que la Tierra siga siendo habitable”. Lo decía hace unos días el secretario general de WWF, Juan Carlos del Olmo, con motivo del décimo aniversario de la Hora del Planeta.

Una iniciativa surgida en Sidney (Australia) para reivindicar un desarrollo sostenible con un apagón de una hora y que ha acabado convirtiéndose en el mayor movimiento global en defensa del medio ambiente.

Este es un repaso cronológico por el impresionante viaje recorrido por la Hora del Planeta, que ha pasado de celebrarse en una sola ciudad a hacerlo en más de 7.000, en solo una década.

2007. Los comienzos

En 2004, el equipo de WWF Australia pidió a la agencia de publicidad Leo Burnett que ideara una acción que lograra involucrar a los australianos en la lucha contra el cambio climático y las emisiones contaminantes.  

Finalmente prosperó la propuesta de hacer un llamado a  hogares, empresas e instituciones para que apagaran la luz y aparatos eléctricos no indispensables durante una hora, como gesto simbólico de su compromiso con un futuro más brillante para la humanidad.

El 31 de marzo de 2007 a las 19.30, hora local, 2,2 millones de habitantes de Sidney bajaron sus interruptores y se quedaron a oscuras durante 60 minutos. El ahorro de energía en la ciudad durante ese tiempo se estimó entre el 2,1% y el 10,2%. Nacía así la Hora del Planeta.

2008. Se propaga el ejemplo

El hecho de que 2,2 millones de personas apagaran sus luces al mismo tiempo no pasó desapercibido. Al contrario, acaparó muchas miradas y, al año siguiente, se extendió el ejemplo. En 2008, 34 países y 371 ciudades se sumaron a la iniciativa. La llama había prendido y la Hora del Planeta empezaba a hacerse un nombre fuera de Australia.

2009. Un fenómeno global

En 2009, la campaña se extendió aún más, llegando a 88 países y 4.000 ciudades, lo que la convirtió en una movilización en defensa del medio ambiente de alcance mundial. Entonces pudo verse a oscuras la sede de la ONU en Nueva York.

2009: El Perú, ejemplo en Latinoamérica

Perú se sumó a esta iniciativa frente al cambio climático por primera vez en el 2009, y oficialmente fue el país con más participación en Latinoamérica. Según datos de la WWF: ocho millones de peruanos (uno de cada tres con acceso a servicio eléctrico) apagaron sus luces, participaron 40 ciudades en total y se logró una reducción del 15% en el consumo nacional de electricidad.

2010. Lugares emblemáticos apagados

Más países -hasta 128 en 2010- significaron más edificios imponentes apagados. Entre ellos, la Torre Eiffel de París; el Palacio de Buckingham, en Londres; el Empire State de Nueva York; la Sagrada Familia de Barcelona; la Alhambra de Granada; la Puerta de Alcalá, en Madrid; la Ciudad Perdida, en Pekín; el Cristo Redentor de Río de Janeiro; o el edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa, en Dubai.

La Sagrada Familia, antes y durante la Hora del Planeta.

También se quedaron sin luz oficinas y fábricas de referencia de Coca-Cola en todo el mundo, en una clara muestra de apoyo a la campaña.

2012. Un día de finales de marzo que no es casual

La Hora del Planeta, que en 2012 llegó a 152 países, siempre se celebra a finales de marzo, por la cercanía del equinoccio de primavera en el hemisferio norte y otoño en el sur, lo que asegura que a la hora designada sea de noche en todos los países.

2013. Actos de sensibilización

En 2013, al tiempo que 157 países se apagaban, cientos de personas se congregaron junto a los jardines de la plaza de Oriente de Madrid, frente al Palacio Real, para un baile masivo en penumbra al ritmo del conocido tema Without you de David Guetta. Después del apagón, se formó un panda gigante, símbolo de WWF y del respeto por el medio ambiente, que se encendió con energía limpia generada por el pedaleo en bicicleta de los ciudadanos.

Más allá del apagón colectivo y de los numerosos actos de sensibilización, la Hora del Planeta es más que una hora. Sirve también como plataforma para poner en marcha e impulsar otros proyectos medioambientales de resultados más tangibles, como la creación del bosque Hora del Planeta de 2.700 hectáreas en Uganda, la plantación de 17 millones de árboles en Kazajistán o la implantación un programa de educación ambiental en 15.000 escuelas de India.

La Hora del Planeta sirve también como plataforma para poner en marcha e impulsar proyectos medioambientales diversos.

2014. Un espectáculo desde el espacio

Un año más, la celebración, además de ser una cita señalada en la agenda mundial, fue visible desde la Estación Espacial Internacional. Los tripulantes del módulo espacial pudieron fotografiar la Tierra como prueba gráfica del momento, cuando ciudades enteras se apagan.

2015. La mayor acción ambiental a nivel mundial

En 2015 la Hora del Planeta se convirtió, según WWF, en el mayor movimiento mundial de base por el medio ambiente, con la participación de más de 7.000 ciudades de 172 países y territorios, hasta 10.400 monumentos apagados en todo el mundo y unos 70.000 eventos celebrados en la calle.

2016. La batalla también se libra en la Red

2016 vio dos cosas: a 179 países y más de 7.000 ciudades oscurecerse durante 60 minutos y a muchísima gente llamando a la movilización por un futuro sin emisiones en las redes sociales. El hashtag de la Hora del Planeta fue utilizado más de 2.500 millones de veces en los meses previos al evento.

En este 2017, la Hora del Planeta cumplió diez años y pudimos ver cómo también se celebró en  las redes sociales Facebook, Twitter y YouTube.

Únete a la iniciativa, difunde el mensaje y hagamos del próximo año un nuevo récord. Desde Coca-Cola lo intentaremos una vez más apagando las luces. Quédate a oscuras y enciende el planeta.