“Esto no es “chamba”, le advirtieron sus jefes a María Alejandra Santos al ver su cara de asombro. Es que la joven Coordinadora de marca de Inca Kola en Coca-Cola Perú había sido elegida para ser parte del programa de intercambio laboral internacional de la Compañía y no salía de su sorpresa. “Fue uno de sus días más felices en Coca-Cola”, asegura. Y agrega: “Me encantó la noticia y lo que vino después fue una experiencia inolvidable”.

La iniciativa que llevó a Alejandra durante tres meses a Buenos Aires se denomina Swap y promueve el intercambio temporal de profesionales de la Compañía a nivel internacional. Los países elegidos para iniciar el proyecto en la región fueron justamente Perú y la Argentina.

Swap, la iniciativa que llevó a María Alejandra a Argentina, promueve el intercambio temporal de profesionales de la Compañía a nivel internacional.

“De por sí, la experiencia de vida y el crecimiento profesional era lo que me llamaba más la atención. Además de la posición en Plain Still para la que iba a trabajar, estaría en Bonaqua, la marca de agua mineral de Coca-Cola Argentina. Para mí era conocer otra cara de la Compañía”, comenta María Alejandra. “Es un aprendizaje poder compartir tus conocimientos profesionales en otro país, en otras categorías, con un equipo nuevo, incluso con otros procesos”, explica.

María Alejandra también pudo conocer de cerca diferentes formas de operar. “En Perú trabajamos con un solo socio embotellador. En cambio, allá trabajan con cuatro distintos por regiones, así que es una experiencia súper rica”, comenta.

"En Argentina trabajan con cuatro distintos por regiones, así que es una experiencia súper rica".

Una experiencia de vida

Para María Alejandra, la estancia en Buenos Aires fue de gran aprendizaje, tanto en lo personal como en lo profesional. “Entrar en un nuevo equipo es todo un ejercicio de flexibilidad, tanto para mí como para el equipo. Es una adaptación para ambas partes, donde tienen que enseñarte y acompañarte para poder engranar con ellos”, señala la coordinadora.

No solo la experiencia en el trabajo suma puntos, sino que la ciudad y los compañeros consiguieron que la experiencia fuera perfecta. “Buenos Aires me encanta –asegura– porque tiene todo un circuito cultural muy desarrollado, muy lindo. Además está el equipo de Argentina al que le tomé mucho cariño.”

Para la joven profesional, este programa fue un ejercicio de flexibilidad.

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