Durante la pandemia y gracias al apoyo de Coca-Cola Perú, la ONG Ciudad Saludable llegó a 16 regiones del país para acompañar a los recicladores en su reactivación. Detrás del compromiso de este proyecto están Paloma y Albina, madre e hija unidas por el reciclaje.

Un día después de llegar de San Martín a Lima, Albina Ruiz ya soñaba con Ciudad Saludable. La basura acumulada que veía en la ciudad parecía más grande que cualquier montaña que hubiera visto antes, y estaba convencida de poder hacer algo al respecto. Tenía solo 18 años y había dejado la Amazonía para estudiar Ingeniería.

Pocos años después, Albina fundaría en 2002 la organización que no solo se convertiría en su apuesta de vida sino también en una fuente de aprendizaje, trabajo y un motor de cambios para los recicladores de Perú. Así surgió Ciudad Saludable, con el objetivo de crear un sistema alternativo de recolección de residuos que genere empleo y mejore las condiciones de vida de las personas. Hoy tienen proyectos en más de 15 regiones del Perú, desarrollan programas de capacitación en más de 40 municipalidades a nivel nacional y han cambiado la forma de trabajar de cientos de empresas.

“Estudié Ingeniería porque me ayuda para ir generando cambios, pero yo soy una emprendedora social. Soy una madre feliz, enamorada de sus hijos, y de mí misma también, por supuesto. Y estoy muy orgullosa de haber fundado Ciudad Saludable”, reflexiona Albina.


Han sido casi veinte años de trabajo constante y Albina no paró de abrirse camino. Y las oportunidades de seguir aportando a la construcción de ciudades saludables fueron apareciendo también en alianza con gobiernos y aliados privados, como Coca-Cola Perú. En el camino, el liderazgo de Albina fue imprescindible. Hasta que entendió que era momento de dar paso a las nuevas generaciones.

“Yo simplemente llegaba y me perdía. Luego mi mamá preguntaba por mí y me encontraba en las casas de las vecinas tomando lonche o jugando por ahí”, recuerda entre risas Paloma Roldán, hija de Albina, sobre las veces en las que acompañó a su mamá a Ancón durante el proceso de creación del proyecto Olas de Ancón. Esa forma de encontrarse con las personas y conocer sus hogares es para Paloma el sello que hoy le permite continuar el legado de su mamá en Ciudad Saludable.

Así, el proceso de cambio formal en la dirección ejecutiva fue muy fluido y natural para ambas, pues siempre han tenido una comunicación muy cercana y, como ellas dicen, lo que una va sintiendo la otra lo verbaliza, o viceversa.

Paloma continúa el legado de su madre como directora ejecutiva de Ciudad Saludable, la organización que Albina fundó hace casi 20 años.

Madre e hija unidas por el reciclaje

Para Paloma, uno de los primeros desafíos en su nuevo rol como directora fue posicionarse en ese lugar como una mujer joven, educadora, artista (o más bien “no ingeniera”) y con nuevas propuestas, pues temía no satisfacer las expectativas de las personas que habían trabajado durante años con su mamá. Pero el verdadero reto apareció cuando empezó a trabajar y viajar con técnicos que eran, en su mayoría, hombres.

“Las opiniones que me daban después de haber hecho una intervención siempre hacían referencia a mi ropa o a mi edad”, comenta. Hoy, con orgullo, destaca que cada vez se encuentra con más mujeres trabajando en las áreas de ingeniería, innovación, tecnología o infraestructura.

La Compañía Coca-Cola tiene el compromiso global de impulsar el desarrollo económico de mujeres que transforman sus comunidades, como Albina y Paloma. Y es que en Ciudad Saludable, el trabajo con las mujeres es fundamental. Uno de los cambios que ha incorporado Paloma en la organización es un espacio de aprendizaje con mujeres recicladoras, pues no dejaba de sorprenderse cuando conocía a muchas que, sin haber terminado la escuela, tenían incontables habilidades, capacidades y conocimientos; sin embargo, se enfocaban únicamente en lo que les faltaba: “Yo no he ido a la universidad” o “yo no sé hacer esto bien”. Lo que Paloma escuchaba no se correspondía con las grandes mujeres que veía. Y eso tenía que cambiar para ser aprovechado.

Los retos siguieron. Y se multiplicaron durante la pandemia, cuando muchas familias de recicladores tuvieron que dejar de trabajar. Allí, Ciudad Saludable comenzó la campaña #HazloPorEllos, a la que se unieron grandes aliados como Coca-Cola Perú con el objetivo de llevar donaciones y artículos de primera necesidad a familias de recicladores de 16 regiones del país.

Además, elaboraron una lista de recicladores (formales e informales) que compartieron con el Ministerio del Ambiente para que sean considerados en el plan de entrega de bonos económicos, y ahora trabajan en los planes de entrega de Elementos de Protección Personal (EPP), paquetes de desinfección y capacitaciones para el reinicio de las actividades laborales.

Y es que si hay una cosa que Paloma aprendió rápidamente de su mamá es que, en situaciones extremas, siempre se puede hacer algo. Y siempre se debe hacer algo. “Necesitamos que el reciclaje repare las inequidades del mundo y que los recicladores dejen de ser invisibles. Solo así lograremos hacer un trabajo de reciclaje realmente saludable”, reflexiona Paloma, y agrega: “El reciclaje no es solamente la botella, no es solamente el cartón, no es solamente la faja transportadora. Si queremos que cada una de las cadenas de material reciclable sean realmente saludables, necesitamos transformar historias”.

Y en esa transformación, cuentan con el apoyo de la Compañía Coca-Cola, que tiene el compromiso a nivel global de trabajar por Un Mundo sin Residuos: recolectar y reciclar el 100% de nuestros empaques al 2030. En el Perú, la alianza con Ciudad Saludable es una de las iniciativas que está haciendo posible alcanzar ese objetivo y, en este mes en el que conmemoramos el Día de la Mujer, nos sentimos orgullosos de avanzar en ese camino con aliadas como Albina y Paloma.