Una bodega puede ser el centro del universo. Al menos para Edith Rojas lo es. Desde hace más de 12 años la convirtió en su negocio y en su casa: es donde vive, trabaja y sueña. Aquí ha visto crecer a sus hijos y se ha esforzado porque cada venta se convierta en la mejor inversión para su educación y su futuro. No ha sido fácil, pero cuando se detiene a pensar en todo lo andado, una inmensa sonrisa se apodera de su rostro.

“Esta bodega es todo para mí”, dice emocionada. Desde que decidió convertir un viejo local de la avenida Brasil, en Magdalena, en un negocio pujante, aprendió que el sacrificio tiene recompensa. Empezó desde abajo, con unos cuantos estantes y unos pocos productos. “Mi esposo me ponía un andamio y mi reto era llenarlo. Y cada vez llenábamos más y más, hasta que se convirtió en una enorme bodega”, cuenta.

La estratégica esquina, con el letrero de Bodega Andrea —en honor a su hija mayor—, pasó a ser parte del paisaje del barrio. El negocio se posicionó y creció. Pero también tuvo sus tropiezos y sus angustias, cuando Edith necesitaba otros aires y cedió el comercio a unos parientes. Finalmente, con el ánimo renovado recidió regresar y darle otro impulso a su bodega. A partir de entonces jamás se detuvo.

A partir del respaldo y las capacitaciones ofrecidas por Coca-Cola y su socio embotellador Arca Continental Lindley, Edith pudo mejorar su negocio e incrementar sus ingresos en un 15 por ciento. 


La bodega tradicional, con mostrador y las puertas cerradas, dio paso a un modelo más innovador. Con el respaldo de Coca-Cola y Arca Continental Lindley, Edith decidió transformar su negocio en un minimarket que compitiera con las tiendas de conveniencia. Formar parte del Club de la Bodega Elegida fue el primer paso en esa transformación. El equipamiento adecuado acompañó el cambio: refrigeradoras para las bebidas, góndolas para autoservicio y letreros para señalizar los productos.

La modernidad llegó a su tienda, y ella se convenció de que era la mejor elección para crecer. La bodega Andrea dio paso a Andrea’s Market y las ventas se incrementaron hasta en un 15%, según calcula Edith. “Mi bodega mejoró y ahora todos los productos están al alcance del público. Mucha gente nota el cambio. Me dicen ‘qué bonito que está’, ‘qué bien se ve’, ‘qué bueno que lo haya hecho’”, cuenta.

La pequeña bodega Andrea se transformó en Andrea’s Market, una tienda con todas las comodidades para que los clientes elijan lo que necesitan. 

Emprendedora nata, Edith apostó por profesionalizar su negocio. No lo dudó. En sus más de diez años al frente de Andrea’s Market no solo consiguió darles la mejor educación a sus hijos, sino que ahora ambos se están formando a nivel superior.

Actualmente, Edith asiste como invitada especial a la Escuela de Desarrollo de Negocios, para contarles a otros bodegueros su experiencia personal en este nuevo ciclo de capacitaciones.

Ante más de 60 bodegueros llegados desde San Juan de Lurigancho, compartirá cómo logró la transformación de su negocio. “Para ser un buen bodeguero hay que seguir los consejos de la Escuela de Desarrollo de Negocios, y llevarlos a la práctica. El buen trato al cliente, ofrecer los productos a precio sugerido y estar a la vanguardia de la tecnología”, dice.

Desde la primera vez que participó de una capacitación en el 2007, Edith siente que creció como emprendedora. Asiste frecuentemente a los talleres liderados por Víctor Guaylupo, Jefe de la Escuela de Desarrollo de Negocios de Arca Continental Lindley, y comparte sus vivencias con otros colegas. “Tenemos que aprovechar el apoyo y el conocimiento que nos brindan para crecer a nivel personal y económico”, afirma.

Edith asistió a la Escuela de Desarrollo de Negocios para compartir su experiencia de éxito con otros bodegueros. 


Así como ella, hay más de 55 mil bodegueros que han participado de las capacitaciones ofrecidas por Coca-Cola Perú y Arca Continental Lindley. Todos tienen la oportunidad de integrar el Club de la Bodega Elegida para impulsar sus negocios. Víctor Guaylupo cree que una historia de éxito puede generar un efecto multiplicador entre miles de bodegueros: “Edith representa a las 414 mil tiendas de abarrotes que existen en el país”.

El potencial de crecimiento es real, y todo depende de dar el siguiente paso. ¿Cómo se puede integrar el Club de la Bodega Elegida? Basta un clic para saberlo: www.escueladenegocios.coca-cola.com.