El salón principal de la Escuela de Negocios luce vacío. Los pupitres han sido apilados contra las paredes y las sillas son solo parte de la decoración. La pandemia obligó a cerrar sus puertas. Pero las ganas de aprender no se fueron. Por eso, Coca-Cola y Arca Continental Lindley decidieron reconvertir la Escuela y transformarla en un aula virtual para llevar sus talleres a miles de bodegas de todo el Perú en el marco de su campaña Mi Bodega Abierta de Inca Kola.

Víctor Guaylupo, Jefe de la Escuela, hace un esfuerzo por recordar cuándo fue la última vez que se paró en medio del salón ante un pelotón de bodegueros. “Febrero”, alcanza a decir. La incertidumbre ha quedado atrás. La crisis sanitaria se convirtió en una oportunidad. “Si al año lográbamos capacitar a 4.000 bodegueros de forma presencial; ahora, de modo online, hemos llegado a más de 4.000 en tan solo un mes”, cuenta a Journey.

Junio será recordado como el mes de ese hito. Seis módulos de capacitación y más de 10 sesiones online sirvieron para capacitar a bodegueros de Lima, pero también de Trujillo, Ica, Juliaca, Huancayo, Arequipa, Chiclayo, Cusco, Chimbote y Chincha. “¿Cómo cambia el rol de mi bodega en época de crisis?”, por ejemplo, fue el primero de los módulos, que ha permitido destacar la potencialidad de un sector muy activo durante la pandemia.

Si quieres ver los cursos gratuitos online, cliquea aquí o ingresa al siguiente enlace:

https://www.arcacontinentallindley.pe/escuela-de-negocios.php

La primera etapa de los talleres online para bodegueros de Mi Bodega Abierta se realizó durante junio y la primera semana de julio. La segunda etapa está prevista para agosto. 

Los bodegueros son los héroes de los barrios. Estuvieron parados al frente de la batalla cuando otros negocios cerraban”, dice Víctor. Cada uno de los talleres ha estado pensado para ayudarlos en diferentes áreas: innovar para vender más, emplear el marketing aplicado, entender las finanzas y los créditos, y tener presentes todas las medidas sanitarias.

Precisamente por el rol fundamental de las bodegas, la Escuela de Negocios se ha convertido en una pieza esencial del programa Mi Bodega Abierta, lanzado en abril por Coca-Cola Perú y Arca Continental Lindley, para preservar la salud del sector bodeguero.

Mi Bodega Abierta de Inca Kola es parte de la plataforma regional Juntos Salimos Adelante, que busca contribuir a la reactivación social y económica de los países de la región, ayudando a que los comercios puedan seguir atendiendo a sus clientes de manera segura. La estrategia regional para la recuperación del canal tradicional de Coca-Cola abarca también a Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay.

El reto en el Perú es acompañar en su reactivación a las 145.000 bodegas que forman parte de la cadena de valor del Sistema Coca-Cola. “Teniendo sus bodegas abiertas lo que hacen es mantener sus ingresos y ayudar a sus comunidades”, asegura Víctor.

Víctor Guaylupo, Jefe de la Escuela de Negocios de Coca-Cola, imparte clases sobre temas como  innovación, medidas sanitarias y márketing. 

Por eso, ahora más que nunca, la Escuela de Negocios es una herramienta esencial para los bodegueros del Perú. Un 96% de los participantes de los talleres online catalogan los contenidos como excelentes y muy buenos, cuenta Víctor. “La gran oportunidad que tienen es profesionalizarse. Hay muchísimas opciones para hacerlo, pero una muy distinta, especial y de alto impacto es nuestra Escuela de Negocios”.

Desde que inició sus operaciones, la Escuela de Negocios ya ha logrado capacitar a más de 60.000 bodegueros. Pero a través del aula virtual la meta es mayor. “Estamos preparando seis tópicos más para la segunda etapa de los cursos online que empezarán en agosto”, dice Víctor.

Ahora que la digitalización se ha convertido en una ola a la que hay que subirse para sobrevivir, la Escuela de Negocios tiene el propósito de no dejar atrás a nadie. Tras 15 años de existencia, su compromiso sigue siendo el mismo, solo que adaptado a los nuevos tiempos. “Los bodegueros, en este contexto, se están enfrentando al miedo, pero también a esa preocupación de no saber cómo continuar sus negocios”, explica Víctor.

Un dato siempre le basta para convencer a sus alumnos sobre las nuevas tendencias: las bodegas que están optando por el delivery han incrementado sus ventas en un 60 por ciento, pero sólo el 25% del total de bodegas lo hace. “Allí hay una gran oportunidad”, concluye