El mundo vive tiempos de cambios acelerados. La pandemia desatada por el Covid-19 ha obligado al confinamiento social y sus efectos son cada vez más visibles en la vida diaria: menos contacto físico, compras a distancia y una creciente necesidad de protocolos de bioseguridad. Ante este panorama, las bodegas, el tradicional punto de abastecimiento de los barrios, se enfrentan al reto de adaptarse a los nuevos tiempos.

El salto tecnológico y la digitalización ofrecen las mayores oportunidades: desde la migración a catálogos en línea y diversas opciones para pagos remotos hasta soluciones más sencillas e inmediatas como redes de WhatsApp con entregas a domicilio. “El tema digital es una oportunidad para los comercios sin importar los tamaños. Ya no es solo una tendencia: es obligatorio”, explica Maite Vizcarra, experta en innovación tecnológica.

Para la especialista en procesos de digitalización en el Perú, el desafío para las bodegas es enorme, y responde, sobre todo, a la nueva coyuntura. “El distanciamiento social es la forma con la que nos vamos a manejar a partir de ahora. Después de la cuarentena, por ejemplo, los puntos de pagos digitales deberían ser más comunes”, señala Maite a Journey.

Los medios de pagos electrónicos se han incrementado durante la pandemia. Muchas bodegas están optando por evitar el cobro en efectivo.

Si bien las prácticas de comercio electrónico -también conocido como e-commerce o compra y venta a través de Internet- ya iban en aumento en el Perú, Maite cree que muchos negocios ‘analógicos’, como las bodegas, deberán sí o sí empezar la transformación para atender la nueva demanda: “Es un riesgo muy alto no digitalizarse en este contexto. El tema digital se convertirá en la forma en que la gente va a interactuar y acceder a productos y servicios”.

La experiencia educativa de Aprendo en Casa y el acceso virtual para corroborar la entrega del bono universal del Estado obligó a millones de familias en el Perú a mejorar su vínculo con la tecnología. “Definitivamente este contexto va a acelerar el salto a la digitalización de los comercios y de la vida en general. El ejemplo de la educación es clarísimo. Y las bodegas también deben estar preparadas”, reflexiona Maite.

Acercarse al cliente de manera efectiva y brindar la confianza de que los productos llegarán a la puerta de los hogares con la misma calidad de siempre, y con un bajo costo operativo, son dos de las opciones que otorga la tecnología a los pequeños negocios ante la nueva realidad, según explica Ricardo Salas, consultor senior de arquitectura de negocio y transformación digital en la empresa Vector.

En esa línea, Ricardo calcula que más de un 70% de los negocios ha empezado a emplear por primera vez un medio de pago virtual: POS, billetera electrónica o transferencia. Y experiencias como la app Mr Lápiz (delivery de librerías asociadas) confirman el vuelco a lo digital. “Algo que nos ha enseñado el Covid-19 es que antes el cliente llegaba a nosotros. Ahora ya no. Debemos ir a buscarlo. Si no se suben al coche, sus bodegas van a sentir el impacto”, pronostica.

Y ese es el motivo por el que una alternativa como Wabi cada día es adoptada por más bodegas en el Perú. Wabi permite a las bodegas no solo recibir pedidos de sus clientes para entregarlos a domicilio de manera gratuita, sino también realizar el cobro de manera virtual y tener información clave sobre sus ventas. 

Un cambio digital y cultural

Ricardo cree que es el momento adecuado para que los pequeños negocios se apoyen en las diferentes startups que ofrecen soluciones digitales. Esta sería una buena forma de sortear la distancia impuesta por la cuarentena entre bodegueros y clientes. “Las apps pueden ayudar a que las bodegas se hagan más fuertes. Si una ramita es débil, 100 juntas pueden ser más fuertes; y si juntamos 10.000, pueden lograr la fuerza de un tronco”, asegura.

Aplicaciones como Wabi permiten realizar compras a través de un catálogo digital.

La realidad confirma una nueva tendencia a partir de la cuarentena. Según la Cámara de Comercio Electrónico, las compras por medios digitales durante el mes de abril aumentaron en un 30% y se espera que llegue a un 70% para el cierre del 2020. Sin embargo, menos del 20% de las mypes emplean herramientas del e-commerce. Negocios como bodegas y panaderías no están del todo preparados para subirse a la ola digital. Parece un problema, pero también es una oportunidad.///