A Deysi Lescano el fútbol le enseñó lo esencial de la vida. Pensar en el colectivo, trabajar en equipo, sacrificarse por el otro. Lecciones inolvidables. Cuando su carrera como futbolista acabó hace algunos años, todo lo aprendido lo puso en práctica como entrenadora. Y, ahora, en medio de la pandemia, ha logrado lo mismo con un nuevo desafío: convertir el restaurante de sus padres en un pujante minimarket.

Después de ocho años con el negocio, cambiar resultó todo un desafío. En Pachacámac, la clientela estaba asegurada. Pero Deysi sabía que a causa del distanciamiento social reinventarse era inevitable. En medio del salón, que ahora luce repleto de góndolas y productos, se esfuerza por recordar la ubicación de las siete mesas destinadas para los comensales. “Atendíamos de corrido desde la mañana hasta la noche”, cuenta.

En todo ese proceso, la Compañía estuvo presente como aliado estratégico. “Con Coca-Cola hemos trabajado desde el inicio. Desde que esto era un restaurante. En realidad, fue nuestro primer proveedor cuando empezamos el negocio”, dice Deysi. Y en este nuevo inicio, esa alianza se estrechó aún más.  Y el esfuerzo de la emprendedora fue reconocido con el título de “Bodega Coraje”, por mantener una gran afluencia de público en plena pandemia.

Deysi entregará diez canastas con víveres de primera necesidad a madres solteras de Pachacámac. Desde hace seis años celebra la Navidad de esa forma. 

El restaurante DANHA’S pasó a llamarse DANHA’S Market. Y Deysi decidió dedicarse a tiempo completo al negocio. Las labores como entrenadora tuvieron que quedar suspendidas a causa de la pandemia, pero todo ese empuje y empoderamiento lo trasladó a su rol de administradora. “Más allá de generar ingresos para la familia, también se trata de hacer un aporte a la comunidad llevando productos de primera necesidad”, dice.

Pensar en el colectivo. Se lo repite una y otra vez. Es de las frases que más les ha inculcado a sus niñas en la Academia Pachacámac. Se trata de una lección que aplica para la Liga Femenina de Fútbol, pero también para los negocios con responsabilidad social, como el suyo. Por eso no dudó en sumarse a la campaña impulsada por CARE Perú, Wabi y Coca-Cola Perú para entregar productos a través de una canasta virtual a mujeres emprendedoras de la zona sur de Lima y luego a mujeres trans en situación de vulnerabilidad.

El canje y reparto de los kitCARE, a través de la aplicación WabiPay, no solo le han permitido estimular el crecimiento de su bodega, sino que han servido para comprometerla aún más con las causas sociales. “Me llena de orgullo como empresaria poder llevar ayuda a personas que realmente lo necesitan. Por supuesto, esto ha generado crecimiento en mi negocio, pero también un buen impacto en la comunidad”, asegura.

WabiPay es la app que le permitió un doble impacto: generar nuevos ingresos a partir del canje de canastas virtuales en favor de personas en situación de vulnerabilidad. 

Una Navidad solidaria

Otra de las cosas que Deysi aprendió del fútbol es a ser agradecida y a ayudar a los que no han tenido la misma suerte. Para ella, la Navidad es la ocasión ideal. No es algo que le guste comentar con todos, pero desde hace seis años financia la compra de canastas navideñas para madres solteras en situación de pobreza. Y este año redobla la apuesta: ella misma se encargará de repartirlas desde su minimarket.

Cuatro vecinas de su barrio y seis de las zonas más golpeadas de Pachacámac recibirán de sus manos un regalo inolvidable: víveres que les permitirán tener una cena navideña. “Es una forma de retribuir a otras mujeres. No a todos les está yendo bien. Por suerte, nosotros pudimos salir adelante con el negocio, pero hay gente a las que les ha faltado más que a otras y necesitan un apoyo. Y si yo puedo hacerlo, no lo pienso mucho”, explica.

Por ahora, Deysi dedica todo su tiempo al negocio de sus padres. El próximo año tiene el sueño de volver a entrenar a sus niñas en la Academia Pachacámac.

En paralelo, el sorteo de algunas canastas para los clientes más fieles será la mejor manera de cerrar un año de transformación y aprendizaje. “El 30 de diciembre también sortearemos la canasta entregada por Inca Kola, como forma de agradecimiento”, cuenta Deysi, quien tiene el deseo de volver a entrenar a sus niñas en el 2021. Por ahora, no puede pisar una cancha de fútbol. Pero sabe bien que para triunfar no hacen falta canilleras. ///