Una mujer le cambió la vida a Antonio Orjeda: su hija. Muchos años antes de convertirse en periodista y en impulsor del empoderamiento femenino a través de la publicación de libros, siempre había sospechado de que el mundo estaba construido a la medida de los hombres. Pero recién cuando se convirtió en padre de Miranda pudo entender cuán difícil es para ellas crecer y desarrollarse sin las ataduras de los estereotipos de género.

Desde elegir la ropa para ir a comprar al mercado hasta renunciar a una carrera profesional con “perfil masculino”, las mujeres nunca la tendrían fácil. Sobre todo cuando la historia de otras mujeres ejemplares no servían de referencia para millones de niñas deseosas por cambiar el mundo. Es así que nació Mancha Brava, un libro que reúne diez historias sobre soñadoras que jamás se dieron por vencidas.

Las historias de la ingeniera Albina Ruiz, la economista Alexandra Herrera, la astronauta Ruth Quispe, la ejecutiva Vanessa Vargas, la actriz Patricia Barreto, la procuradora Sonia Medina, la empresaria Susana Eléspuru, la emprendedora Vilma Parra, la cantante Susana Baca y la alcaldesa estudiantil Yubitza Sánchez tienen algo en común: son mujeres de carne y hueso capaces de construir un mundo más equitativo.

Si con su primer libro, Mujeres Batalla, Antonio decidió visibilizar a mujeres emprendedoras del sector empresarial, en esta segunda experiencia editorial su misión creció y cobró la forma de libro infantil: “La meta es que podamos sembrar equidad de género desde la infancia. En niñas y niños. Enseñar. Demostrar que hay mujeres tan bacanes que pueden servirnos de ejemplo, que nos pueden servir de inspiración”.

El colegio Alfonso Ugarte fue el lugar elegido para la presentación. 


Durante la presentación de Mancha Brava, Antonio estuvo acompañado por Albina Ruiz, exviceministra del Ambiente; Marilú Martens, exministra de Educación e impulsora del enfoque de igualdad de género en las escuelas peruanas; y por Andrea de la Piedra, Director de Aequales. La elección no hizo más que evidenciar una de las premisas del autor, que son las propias mujeres las que pueden marcar el camino de otras.

“En este libro encontramos creatividad, posibilidades de cambiar el mundo, encontramos fe, agradecimiento, pero sobre todo encontramos una mancha brava, que esperamos que contagie a otras”, dijo Albina con el optimismo que la llevó a convertirse en una de las más destacadas ambientalista del Perú desde hace más de 20 años. “Creo que Antonio ha hecho un gran esfuerzo para visibilizar a las que no somos visibles”, destacó.

En el argot del barrio peruano, una mancha es un grupo de amigos y el adjetivo bravo no hace más que remarcar su fortaleza y reciedumbre. “Lo bacán del nombre Mancha Brava es que muestra que no son únicamente las diez protagonistas del libro sino la cantidad enorme de personas, e incluso de empresas que se han ido sumando a esta noción”, dijo con relación a Coca-Cola Perú, uno de los auspiciadores del libro, como parte de su compromiso junto a Arca Continental Lindley de empodera a la mujer peruana.

“No soy la única que ha hecho cosas en su vida para seguir adelante y lograr sus sueños. Somos varias. Tal vez el libro refleja diez historias, pero somos mucho más que diez mujeres”, explicó Vanessa, una ejecutiva que, como se narra en el libro, nunca se detuvo pese a la silla de ruedas con la que avanza tras un accidente. 

Sandra Alencastre y Gianina Jiménez acudieron a la presentación del libro Mancha Brava en representación de Coca-Cola Perú, auspiciador de la publicación.


Los principales invitados al evento coincidieron en el aporte de Mancha Brava a la igualdad de género. “Me encanta pertenecer a una mancha brava, con esta idea de que todos somos parte de esta comunidad que busca lograr cosas mejores”, comentó Carolina Trivelli, exministra de Inclusión y Desarrollo Social. Por su parte, Hugo Ñopo, Economista Jefe de la Organización Internacional del Trabajo, aplaudió la búsqueda de una sociedad igualitaria desde un trabajo formativo: “Este libro es importante, interesante y útil, para niñas y niños”.

. Los 5000 ejemplares de la primera edición de Mancha Brava fueron ilustrados por destacados dibujantes e ilustradores peruanos como Víctor Aguilar. 


“Son historias que por ser cotidianas no son menos importantes ni menos heroicas. Las niñas necesitamos nuevas referentes como ellas”, explicó Andrea, convencida de que los 50 soles del costo es tan solo una forma de compensar el valor del libro y de hacer posible otro propósito que lleva detrás: entregar gratis un ejemplar a una niña o niño de escasos recursos económicos a través de los colegios Fe y Alegría.

“El contenido del libro es poderoso y el concepto también, porque con un libro que estás comprando no solo le están dando algo de calidad a tu hijo, sino que también estás permitiendo que chicos sin los recursos necesarios puedan acceder tenerlo”, precisó Antonio, orgulloso de haber gestado un libro escrito para millones, para él, pero sobre todo para su hija Miranda.