Más de veinte operarias, que representan el 10% del personal de producción de la planta de Tiabaya de Arca Continental Lindley, confirman el compromiso del Sistema Coca-Cola por la equidad de género y el empoderamiento de la mujer en toda la cadena de valor.

“Se necesitan operarios para la planta de Tiabaya de Arca Continental Lindley”. Atenta a la radio, Marjorie Ccama se entusiasmó con el anuncio. Uno de sus hermanos necesitaba encontrar un nuevo empleo y pensó que ese podía ser el indicado. A ella también le estaba costando encontrar otro puesto de trabajo en Arequipa, pero se repitió a sí misma: “Se necesitan operarios”. Marjorie pensó que ser mujer e integrar las labores dentro de una línea de producción eran tareas incompatibles.

Eso creyó por varios días, hasta que la agencia de recursos humanos que había lanzado la convocatoria le aclaró que Arca Continental Lindley necesitaba tanto hombres como mujeres. Para entonces, su hermano ya había desistido de postular, pero en cambio ella, con 20 años y un hijo que atender, creía que tenía oportunidades de ingresar a Arca Continental Lindley. No fue nada fácil, por supuesto. Tuvo que superar seis etapas de evaluación y demostrar que estaba hecha para el puesto, pero cuando al fin lo logró, Marjorie sintió una exaltación de orgullo.

“Me sentí muy feliz cuando me dieron la noticia. Logré ingresar como operaria de producción y desde entonces he aprendido mucho. Ahora trabajo en la línea dos, que es donde se envasan las botellas de vidrio”, dice con una sonrisa. Desde el interior de la planta, no se cansa de observar a través de un vidrio grueso el avance incesante de miles de botellas vacías de Coca-Cola que entran a la máquina llenadora, reaparecen repletas de la inconfundible bebida y luego son selladas mecánicamente.

Las 22 mujeres operarias de la planta arequipeña de Tiabaya representan el 10% del total de los trabajadores de las tres líneas de producción. 

Detrás de unos lentes protectores, un recubridor de cabello y una gorra, Marjorie asegura que se alegró al saber que no hacía falta ser hombre para trabajar en el embotellador de Coca-Cola Perú, Arca Continental Lindley. Al igual que ella, otras 21 operarias de producción laboran dentro de la planta de Tiabaya.

En los seis meses que ya lleva en la planta de Tiabaya, Marjorie se ha sentido acogida y con el debido respaldo para crecer a nivel profesional y personal. “Mi supervisor me ha dado la oportunidad de poder desenvolverme y aprender el manejo de algunas máquinas. También me ha pedido que apoye en el área de procesos. Mi meta ahora es ascender y lograr algún día ser maquinista, y estudiar alguna carrera”, afirma.

Moisés Chacón, supervisor a cargo de Marjorie, asegura que los prejuicios no tienen espacio en la planta de Tiabaya. “Es importante tener cada vez más mujeres y permitir que se desarrollen. No hay ‘trabajos para hombres’ ni ‘trabajos para mujeres’. Tenemos que lograr que todos se contagien de la igualdad porque esto genera que haya más orden y compromiso, y así la producción mejora”, explica.

A diferencia de sus trabajos anteriores, Marjorie se siente a gusto en el Sistema Coca-Cola. “Acá estoy tranquila y feliz”, asegura.

La planta de Tiabaya aporta un 15% del volumen total de producción a nivel nacional del Sistema Coca-Cola por detrás de Pucusana, Trujillo y Zárate. 


Por supuesto, su historia dentro de la planta no es la única. Bianca Salazar, con 23 años, también integra el grupo de operarias que representan una verdadera apuesta de Coca-Cola y Arca Continental Lindley por la diversidad. “La idea es incluir a más mujeres. Desde que estoy aquí, veo a más chicas y están muy bien. Han encontrado un espacio aquí”, asegura Bianca.

Durante su labor de evaluación de los medidores de la planta para el eficiente uso del agua, ha podido constatar el potencial femenino en Tiabaya. “Definitivamente creo que una mujer está capacitada al igual que un hombre para realizar la misma tarea. Quizá hay trabajos de fuerza, pero ahora las diferencias ya no existen”, asegura esta joven que vive a unas cuadras de la planta y siempre soñó con trabajar dentro de ella.

Tiabaya le ha abierto las puertas a Bianca y Marjorie, así como a más operarios y trabajadores administrativos que permiten que esta planta sea la cuarta más importante para la producción del Sistema Coca-Cola en el Perú.

Por eso, Marjorie vuelve a esbozar una sonrisa cuando piensa que está en el lugar correcto. Dice que en la planta de Tiabaya ha quedado demostrado que hombres y mujeres, “con una buena comunicación, pueden trabajar de forma conjunta”. Pero ella también quiere mejorar a nivel individual. Tiene la meta de estudiar Ingeniería Química para ascender dentro de la empresa. Nada se lo impide. “Dicen que soñar no cuesta nada”, aclara, y de inmediato agrega: “Cuando una mujer se propone algo, lo puede lograr”.