El último Día Internacional de la Mujer no fue un día cualquiera para Adely Durán. Es cierto, se levantó como siempre antes de las 6 de la mañana, abrió el minimarket que fundó hace 12 años en Ate-Vitarte y alistó la lista de insumos de la pollería que intenta mantener a flote en esta pandemia. Pero, en medio de la rutina, se había reservado una sorpresa a sí misma: decidió regalarse un ramo de flores. “De Adely para Adely”, dice sonriendo.

Después de varios meses de sacrificio, insomnio y facturas pagadas al límite, Adely siente que se merece eso y más. La niña tímida que nació y creció en Tingo María, está orgullosa de la mujer en la que se convirtió, aunque no lo diga muy a menudo en voz alta. “Me considero emprendedora, trabajadora. Exitosa, podría decir. A pesar de todas las cosas que me han pasado y que he perdido, sigo adelante. Soy fuerte, luchadora”, afirma.

Adely lleva 12 años al frente de su bodega. En el barrio de San Gregorio, en Ate-Vitarte, “Market Adely” es un punto de referencia para todos los vecinos. 

Una lágrima la interrumpe. Es inevitable recordar a Juan Ángel Jesús, el hijo que partió antes de tiempo, pero que ahora es para ella todo aquello que cabe en su nombre. Si Adely es bodeguera es porque decidió costear el tratamiento de su hijo vendiendo gaseosas, galletas y abarrotes. La primera semilla germinó para él. Ahora, doce años después, no deja de hacer crecer su negocio. “Mis tres hijas son mi principal motivación”, asegura.

En este rincón de Lima, “Market Adely” es el supermercado del barrio. La primera opción para abastecerse. Si antes ya era así, la pandemia lo hizo más evidente. “Nos tocó estar para todos los vecinos sin dejar de cuidarnos y de cuidarlos”, dice Adely, quien trabaja con Clemencia y Yessenia, sus dos leales colaboradoras. Entre todas han logrado que el minimarket sea un motivo de orgullo común. El eterno homenaje a Juan Ángel Jesús.

Bien saben que no hubiera sido posible sin aliados estratégicos. El acompañamiento del Sistema Coca-Cola Perú, a través de la Escuela de Negocios de Coca-Cola, ha permitido que Adely mejore sus capacidades como empresaria en cada aspecto neurálgico: organización, gestión, finanzas, marketing y bioseguridad. “Gracias a los consejos de la Escuela de Negocios me decidí a crecer y a agrandar mi negocio”, cuenta.

Así, Adely se ha convertido en una de las miles de bodegueras que han sido capacitadas de manera virtual por el programa Mi Bodega Abierta de Inca Kola, que este año ha renovado su compromiso con el canal tradicional repartiendo protectores faciales y equipos de delivery para seguir acompañando a las bodegas en su reactivación.

Clemencia y Yessenia son las principales colaboradoras de Adely en las tareas de atención y reposición. Óscar, su esposo, se encarga de las compras.

Con el impulso de las nuevas habilidades de Adely, la bodega se transformó en minimarket. Y el minimarket dio paso a la pollería. La pandemia complicó el panorama, pero si algo le genera más orgullo a Adely es haber logrado reinventar a “Pio’s Rico”. “Tuvimos que cerrar casi medio año, pero aquí seguimos. Hemos podido reabrir y ahora atendemos la mayor cantidad de pedidos por delivery. La pandemia ha sido un desafío”, explica, en medio del salón.

No ha sido fácil. Pero Adely sabe cómo darse ánimos: trata de recordar siempre todo el camino andado. Cuando preparaba picarones en la puerta de su casa o cuando servía platos de comida en la calle. A veces siente que las fuerzas se le acaban, como a todos, pero sus hijas están ahí. “Gracias a Dios ellas saben lo que soy y lo que valgo. Y mi hijita, la de ocho años, me dice: ‘Mamá, eres una mujer luchona. Así quiero ser yo’”, cuenta.

En el barrio, Adely es también un ejemplo de mujer combativa y generosa. “Adita”, la llaman como a una tía consentidora. Se lo ha ganado a pulso. Sus clientes más leales pueden pagarle luego. A todos los saludo por su nombre. El progreso de ella es el progreso de todos. “Hay varios que me dicen: ‘¡Felicidades, cómo has crecido! Ahora ya tienes una pollería’. Me dan más aliento. Me animan a seguir adelante pese a todo”, dice.

El ramo de flores se lo tiene bien merecido, y comparte su secreto: El mejor consejo para otras mujeres es ponerse metas. Desear con todo el corazón”. Desear. Sí, aún en pandemia ella no deja de hacerlo. “En algunos años me imagino horneando pollos. Mi idea es abrir una pollería más”. Dice que solo le falta encontrar el lugar y un buen administrador. Todo lo demás ya lo tiene listo.

La pollería “Pio’s Rico” es el nuevo negocio de Adely. A causa de la pandemia tuvo que cerrar seis meses, pero ya reabrió sus puertas con entregas a domicilio.

El empuje y fortaleza de Adely para transformar su negocio, su barrio y a su familia es un recordatorio del poder transformador que tienen las mujeres. Bien lo sabe la Compañía Coca-Cola, que acompañó el crecimiento económico de más de 5 millones de mujeres alrededor del mundo como parte de su compromiso 5by20.

Si tienes una bodega y quieres mejorar tus capacidades como Adely, ingresa a la página de Mi Bodega Abierta para inscribirte en las capacitaciones virtuales de la Escuela de Negocios.