El ingenio y el reciclaje no retroceden ni en la peor de las pandemias. Por el contrario, se potencian, y sobre todo, encuentran nuevas formas de abrirse camino. Este es el caso de Waysted, la revolucionaria startup peruana que convierte materiales reciclabes en objetos utilitarios, como skates hechos parcialmente con tapas de botellas y plástico de baterías. Este emprendimiento ahora está explorando otro rubro para hacerle frente al Covid-19: transformar el plástico de residuos industriales en protectores faciales reutilizables y protectores de bodegas. .

En alianza con Inca Kola, este emprendimiento ecoamigable de cuatro jóvenes limeños aceptó el desafío de convertir 680 kilogramos de plástico en más de 6.000 protectores faciales que serán entregados a bodegueros de Lima como parte de la campaña “Mi Bodega Abierta”, de Inca Kola. “Coca-Cola Perú nos pidió pensar en un producto que protegiera a las personas elaborado a partir de botellas recicladas, en el marco de su compromiso Un Mundo Sin Residuos. Así nació la idea de las máscaras, que están hechas en base a mermas de plásticos”, explicó Franco Trujillo, Cofundador de Waysted, a Journey.

La campaña “Mi Bodega Abierta”, ejecutada por Coca-Cola Perú y Arca Continental Lindley desde el comienzo de la cuarentena en el marco de la iniciativa regional Juntos Salimos Adelante, busca ayudar a los bodegueros y bodegueras peruanas para que sigan atendiendo a sus clientes de manera segura. Como parte de las acciones de la campaña figuran capacitarlos constantemente y entregarles equipos de seguridad, como protectores faciales y protectores que se colocan en el mostrador de las bodegas.

Franco Trujillo, Cofundador de Waysted, supervisa la fabricación de los protectores faciales, que cumplen todos los requerimientos del Ministerio de Salud. 

En el caso de los protectores faciales, la materia primera consiste en un total de 180 kilos de polipropileno (PP) rescatados de la elaboración de frascos farmacéuticos y de 505 kilos de tereftalato de polietileno (PET), entregados por San Miguel Industrias tras la fabricación de envases para bebidas. Esos 505 kilos de resina PET equivalen a 39,673 botellas recicladas. “El polipropileno sirve para elaborar la vincha de la máscara; y las láminas PET, con material 70% reciclado, para hacer las cubiertas”, contó Franco.

Frente al descenso del recupero de plástico PET, Franco y sus tres socios, Mario Espelucín, Julio La Torre y Javier Kanashiro, optaron por incluir también nuevos materiales provenientes no del reciclaje de los desechos de los hogares, sino de materiales industriales. “A partir de la cuarentena, el rubro del reciclaje doméstico se ha visto afectado, pero creemos que esta es una gran oportunidad. Reciclando otros materiales del sector industrial como el polipropileno que usamos para la vincha también podemos dejar de contaminar el planeta y ayudar a que más personas se protejan del virus”, aseguró Franco, Coordinador General de Waysted.

Cada máscara permite que 30 gramos de polipropileno residual sea reaprovechado; y que láminas de PET de 400 micras que antes fueron botellas acaben protegiendo la salud de miles de bodegueros. “Con estas dos materias primas recicladas tenemos un producto que servirá un montón. Ayudará a que muchos bodegueros sigan trabajando con menos riesgo de contagiarse”, explicó Franco.

Cada máscara está fabricada con 30 gramos de polipropileno industrial reaprovechado y una lámina de PET de 400 micras con 70% de material reciclado. 

Las máscaras con el logotipo de Inca Kola están siendo elaboradas bajo todas las medidas de seguridad y cumplen con los requerimientos que ha planteado el Ministerio de Salud para los protectores faciales. “Cada una llegará sellada y sin haber estado en contacto por tres días con alguna persona”, aseguró Franco. Por cierto, tienen un tiempo de vida aproximado de entre uno y dos meses. “Pero todo dependerá del cuidado que le den. Todas las máscaras serán entregadas con dos láminas, una de ellas de repuesto”, añadió el emprendedor.

Las tres principales recomendaciones para su uso son, primero, desinfectarla con alcohol antes y después de colocarla sobre el rostro. Segundo, utilizarla junto a una mascarilla bucal para reducir aún más el riesgo Y, tercero: una vez que se decida desecharla por deterioro, cumplir los siguientes pasos: “Limpiar sus partes y colocar las láminas PET dentro de una botella de plástico para que ambos vuelvan a ser reciclados”, explicó Franco.

Los voluntarios del Banco de Alimentos del Perú también han recibido 250 protectores faciales para que repartan las donaciones de Inca Kola de manera más segura 


De todos modos, los bodegueros que reciban el protector facial de Waysted e Inca Kola recibirán también un manual de instrucciones. “Es un aporte muy importante que estamos haciendo junto a Coca-Cola Perú, uniendo el reciclaje con la necesidad de protegernos”, aseguró Franco, quien anunció, además, que el siguiente desafío será crear nuevas mascarillas más ergonómicas y de mayor durabilidad, y protectores especiales para las cajas de las bodegas. “Queremos explorar esas otras opciones”, dijo.

Como parte de las acciones de la campaña Mi Bodega Abierta de Inca Kola, Arca Continental Lindley repartió en junio más de 5.000 protectores faciales a bodegueros y este mes completará el resto. “Creemos que estas máscaras deben ser usadas por los bodegueros porque son las personas que por su propio trabajo están en mayor riesgo de contagiarse. Es una forma de agradecer su sacrificio. Queremos que puedan estar más protegidos”, indicó Franco.

Coca-Cola Perú también entregó 250 protectores faciales al Banco de Alimentos del Perú como parte de la campaña “Con creatividad se para la olla” de Inca Kola. Gracias a estos equipos, sus voluntarios están llevando 580 millones de raciones de alimentos a los peruanos más vulnerables en 11 regiones del país de manera más segura.