Las ollas de Miriam Arcela son tan grandes y generosas que parecen capaces de alimentar a todo el Perú. Desde que bautizó a su restaurante como San Martincito, hace más de seis años, se prometió a sí misma no solo convertirse en la mejor cocinera del malecón de Pucusana, sino también a llevar un plato de comida a quienes más lo necesitan.

El programa Apoyando la Gastronomía Peruana de Inca Kola le ha permitido continuar con esa labor solidaria. El resultado: una humeante olla de arroz con pollo, cocinada desde el amanecer, para llenar 100 platos que alegrarán el almuerzo del comedor popular Virgen de Lourdes, en Pucusana.

Frente a los estragos ocasionados por la pandemia, esta iniciativa de doble impacto iniciada por el Sistema Coca-Cola, conformado por Coca-Cola Perú y su socio embotellador Arca Continental Lindley, ha logrado celebrar el Bicentenario del Perú asociándose con 67 pequeños emprendedores como Miriam para llevar gratuitamente miles de platos de comida a 79 comedores populares en Lima, Iquitos y Trujillo.

“La pandemia nos ha golpeado, es cierto; pero este tipo de iniciativas nos ayudan a salir adelante”, dice.

Un plato de arroz con pollo de Miriam vale mucho más que una barriga llena y un paladar satisfecho. Cada uno de esos platos, encargados por Apoyando la Gastronomía Peruana, ha sido también la oportunidad de reactivar su restaurante.

“El truco es cocinar con amor”, dice Miriam, mientras echa una mirada cómplice a Milagros, una de sus ayudantes de cocina. Nancy, su otra colaboradora, se encarga de granear el arroz con mucho cuidado. Las tres se levantaron antes de las cinco de la mañana para empezar con la preparación. Cuatro horas después, el sacrificio ha tenido recompensa.

Las 100 raciones de Arroz con pollo preparadas en el restaurante de Miriam ayudaron a alcanzar los 7.500 platos de comida donados en Lima, Trujillo e Iquitos. 

Después de seis meses con las puertas cerradas, Miriam pudo otra vez encender los fogones y calentar las ollas. “Sentimos la pegada”, dice con honestidad. Nada volvió a ser como antes. Tuvo que desprenderse de la mitad de su personal. Si en los meses previos a la pandemia vendía 200 platos al día, ahora apenas supera los 80. El panorama es adverso, pero Miriam ha decidido seguir luchando.

Miriam cumplió el sueño del restaurante propio hace seis años. Ahora, en medio de la pandemia, ha redoblado esfuerzos para sacar a flote su negocio.

“No ha sido fácil reabrir el negocio. La luchamos día a día, pero aquí estamos”, dice. Seis años de sacrificio son suficiente motivo para aferrarse a la esperanza. Después de trabajar en diversos restaurantes durante su juventud, Miriam pudo juntar el dinero necesario para comprar su propio local, con ayuda de su esposo Ricardo Vilca, un curtido pescador de Pucusana.

“Decidí abrir mi restaurante porque yo quería ganar mi propio dinero. Quería trabajar para mí, no para los demás", dice. Ricardo se ha convertido en su mano derecha en el restaurante. "Estamos tratando de sacar adelante el negocio con mucho empuje. Por eso la ayuda de Inca Kola nos servirá de mucho para continuar con el negocio, llevando, además, un plato de comida a los comedores populares", dice Ricardo.

El impulso de Apoyando la Gastronomía Peruana de Inca Kola para los emprendedores del sector gastronómico se suma a los esfuerzos del Sistema Coca-Cola para acompañar su reactivación a través de Mi Cocina Segura.

El Sistema Coca-Cola, a través de su marca Inca Kola, tiene el firme compromiso de ayudar a la reactivación de emprendedores como Miriam en todo el Perú. 

Ni la pandemia ni la crisis económica les quitará la sonrisa. Más aún en el año del Bicentenario de la Independencia. "Lo hemos celebrado muy contentos porque estamos participando de esta iniciativa de Inca Kola. Y si yo puedo hacer que más personas puedan comer rico, lo haré con mucho amor", dice Miriam. El mejor arroz con pollo de Pucusana, según confiesan sus comensales, ha sido el mejor regalo de Fiestas Patrias. ///