Los productores de flores, la tienda que las vende, el sistema de distribución que las reparte, son solo tres ejemplos de cómo las micro y pequeñas empresas están presentes en nuestra vida diaria. Distintas entre sí, pero complementarias, las estadísticas señalan que solo algunas sobrevivirán en el tiempo. ¿La razón? Fueron creadas como medio de supervivencia y autoempleo, y muchas veces con nula o escasa formación empresarial.

Precisamente esta realidad fue la llamó la atención de la entonces estudiante cusqueña Andrea González, quien en 2011 se encontraba en Holanda cursando el pregrado en Economía en la Universidad de Maastricht. El empirismo y la falta de asesoría eran señalados por diversos estudios como las principales desventajas comparativas. Y si se miraba a detalle, en la realidad de los microempresarios rurales el problema era aún mayor. Fue entonces que, junto a su compañera de estudios Eveline Smeets, Andrea se propuso volver a Cusco y darle solución a la falta de capacitación en su zona a través de la creación de la empresa social Salto Perú.

“La propuesta de Salto Perú se basa en un modelo de beneficio cruzado, a través del cual se capacita a equipos interdisciplinarios, conformados por jóvenes universitarios de carreras afines a negocios para que brinden una consultoría estratégica a los microempresarios de bajos recursos”, señala Hellen Hurtado, subdirectora de Impacto Social.

El propósito es que el servicio sea lo más personalizado posible y que los beneficiarios no sean solamente clientes, sino que mediante la práctica aprendan a administrar mejor sus negocios.

Su objetivo social determinó que en 2016 Salto Perú se convirtiera en uno de los diez Protagonistas del Cambio. El galardón, que otorga la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas desde el 2010, busca reconocer y potenciar el liderazgo y espíritu innovador de los jóvenes emprendedores sociales.

Coca-Cola es aliado estratégico de Protagonistas del Cambio desde hace más de cinco años, y colabora activamente en el éxito de la organización.

Eveline posa junto al premio Protagonistas del Cambio que ganó Salto Perú en
el 2016.

Una asesoría integral para las microempresarios rurales peruanas

El piloto de Salto Perú se llevó a cabo por primera vez a fines de 2015. Desde entonces, han trabajado para dos públicos: los estudiantes de últimos ciclos de Administración, Contabilidad, Recursos Humanos y carreras afines, quienes reciben capacitación para convertirse en consultores, y los microempresarios de bajos recursos, que son los beneficiarios directos

Una vez que los jóvenes estudiantes son seleccionados, pasan por una capacitación intensiva de cuatro meses. Del otro lado está la selección de los beneficiarios que, según detalla Hellen, se realiza a través de un filtro desarrollado junto con las municipalidades provinciales y distritales. Estos suelen ser artesanos, vendedores de chompas o fibra de alpaca que generalmente tienen varios años de constituidos pero que evidencian dificultades para crecer o ingresar a nuevos mercados.

Fórmula probada

Desde su formación, Salto Perú ha desarrollado tres programas que beneficiaron a 120 estudiantes, 11 asociaciones y 14 microempresas. Entre estos se encuentra el caso de los Rosales de Mandorani, una asociación de 21 agricultores que se creó en 2010 con el cultivo de rosas.

Si bien estaban constituidos como asociación, los miembros no trabajaban juntos y eso determinaba su baja presencia en el mercado cusqueño. Un segundo problema era que los agricultores no tenían un sistema de contabilidad, por lo que no sabían con exactitud sobre sus ingresos, costos y beneficios.

El equipo de jóvenes consultores de Salto Perú resolvió esos problemas. A través de la consultoría en Contabilidad y Finanzas, el equipo creó un sistema sencillo que permite que los agricultores registren sus gastos y ventas, pudiendo ahora calcular sus ganancias. Además, a través de la Gestión de Recursos Humanos se creó un reglamento interno y un documento legal para la cooperación organizada de los socios. Otra forma de asegurar la integración fue obtener clientes fijos, como por ejemplo hoteles, y asegurar así un ingreso común y sostenido.  

A través del Marketing y Ventas también se logró alcanzar una mejor posición en el mercado, y recibir mejores precios por sus productos. El equipo de Salto Perú elaboró un plan de marketing y diseño de marca: un logotipo, slogan, y un catálogo. Además, se aprovechó la celebración de San Valentín para capacitar a los agricultores en el diseño de arreglos florales y así darle un valor agregado a sus productos.