Las bodegas peruanas tienen el rostro de una mujer detrás de un mostrador: siete de cada diez de estos negocios son dirigidos mayoritariamente por madres que optaron por sacar adelante a sus familias, y que en el camino se convirtieron en pequeñas empresarias con grandes aspiraciones. A partir del respaldo de la Escuela de Desarrollo de Negocios de Arca Continental Lindley, socio embotellador de Coca-Cola en Perú, ellas mejoraron un 17% sus ingresos y lograron empoderarse.

Son el sostén de familias pujantes. Mujeres migrantes con el instinto innato de la superación. Madres que quieren darle a sus hijos la educación que ellas no tuvieron. Víctor Guaylupo, Jefe de la Escuela de Desarrollo de Negocios conoce al detalle cada una de esas historias. Desde hace 15 años se dedica a capacitar a las participantes, pero no solo para mejorar sus negocios, sino también su desarrollo como personas.

A través de los programas Bodega Elegida y Bodega Elegida Platinum, más de 30.000 bodegueras han recibido diferentes cursos para potenciar sus habilidades como empresarias. Esta cifra representa más del 70% de los participantes a los talleres que anualmente reciben los principales clientes del Sistema Coca-Cola. El incentivo, según Víctor, no hace más que premiar su labor como aliadas estratégicas.

¿Cómo nace la idea de crear la Escuela de Desarrollo de Negocios?

Surge ante la necesidad de nuestros clientes de aprender a exhibir mejor sus productos, a controlar sus inventarios, sus flujos de dinero. Así nace esta escuela que permite tocar varios tópicos como visión de negocio, marketing, finanzas, portafolio, emprendimiento, pero también sostenibilidad, porque queremos tener más emprendedores comprometidos con el cuidado del medio ambiente y el bienestar social.

¿Cómo ha ido creciendo la Escuela en estos años?

La Escuela de Desarrollo de Negocios se fundó en el 2004 y desde entonces hemos capacitado a más de 55.000 bodegueros, brindándoles herramientas útiles para que mejoren su capacidad como empresarios del mundo de las bodegas. La sede principal está en el Rímac, en 2012 abrimos otra escuela en Arequipa, y años después la de Pucusana. De todos modos, el 80% de la participación sigue estando en Lima, por ser una sede céntrica.

¿Cuál es el perfil de los participantes de las capacitaciones?

Más del 70% de los participantes son mujeres, incluso en el último año llegó a ser 75 por ciento. Ese es un rasgo esencial en el perfil del bodeguero que se capacita en la Escuela. La edad promedio es de 50 años, con unos 16 años de antigüedad en el negocio y con secundaria completa e incompleta en la mayoría de casos (65%). El 25% ha venido más de una vez y el promedio de asistencia en los últimos cuatro años está por arriba del 90 por ciento. Se han invertido más 165.000 horas en capacitación, evaluadas en un 80% como excelentes. Además, el 90% de los asistentes dice que los cursos les han ayudado al crecimiento de sus negocios.

¿A qué se debe la mayor presencia de mujeres en las capacitaciones?

Las mujeres se han venido dando cuenta que pueden ser un pilar no solo de ayuda en las tareas del hogar, sino también un brazo económico para sus familias. La razón principal que las motiva a desarrollarse es que quieren tener un trabajo que les permita estar al lado de sus hijos o montar un negocio debido a que sus parejas abandonaron el hogar. La falta de empleo formal también es otra de las razones más comunes.

¿Ese 70% también es el porcentaje de las mujeres en el negocio de las bodegas?

Sí, y probablemente sea mayor porque ocurre muy a menudo que las bodegas figuran en los registros a nombre de un varón, pero en realidad son dirigidos por la esposa o por otra mujer dentro de la familia. Además, sin temor a equivocarme más del 55% de las PYMES en el Perú son dirigidas por mujeres.

¿Qué empuja a las mujeres a ser las líderes en este sector de la economía?

Ellas quieren sentirse útiles. Saben que pueden, y saben que realmente son útiles para lo que quieran realizar: para apoyar a sus familias, a sus hijos o a la sociedad. Son ellas las que mayores riesgos asumen. Hace poco me llamó una señora que me contaba que ella es la que da la pauta en su negocio, a pesar de que su esposo es el que aparece como el dueño. Ella decide los créditos y los pedidos. Este es un claro ejemplo de que las mujeres están empezando a tomar el timón en los negocios.

¿En cuánto mejora la autoestima de las mujeres que participan en los cursos?

Más de la mitad de ellas se van con otros aires. Se van diciendo que a partir de ahora serán el eje de sus negocios. Se van empoderadas. Ya saben que pueden hacerlo, que pueden decirles a sus esposos por qué van a cambiar las ubicaciones de los productos o el color de la tienda. El poder de decisión y el control del negocio es más fácil para ellas por los conocimientos recibidos en la Escuela de Desarrollo de Negocios.

¿Qué significa para el Sistema Coca-Cola consolidar el potencial femenino?

Las mujeres transforman. El mensaje es que estamos ayudando a que esa persona que te atiende, que puede ser tu mamá, tu hija o tu hermana, se empodere para salir adelante a través de un negocio. Si son capaces de sacar adelante a sus familias, por qué no van a ser capaces de sacar adelante al país cuando estén unidas. Nosotros estamos ayudando a que eso suceda.