Desafiadas por los nuevos tiempos, las bodegas han empezado un cambio irreversible: catálogos virtuales, ventas a distancia, entregas a domicilio. El e-commerce, más que una moda, se volvió una necesidad. Y por eso cada vez más bodegueros están optando por soluciones innovadoras como la app Wabi.

Gratuita y sin costos adicionales, esta novedosa aplicación, que tiene el impulso de Coca-Cola, permite a las personas solicitar a su bodega más cercana los productos que necesitan y recibirlos de manera segura en sus hogares. En pocos meses, la red de bodegueros afiliados a Wabi ha crecido de forma exponencial debido a la comodidad que ofrece a clientes y bodegueros. Miles de testimonios así lo acreditan.

A continuación, cinco historias de los nuevos beneficios generados por Wabi.

1. Una nueva oportunidad laboral.

Cuando empezó la pandemia, el esposo de Carla Rivera se vio obligado a dejar el trabajo. El miedo a llevar el virus a casa tenía sustento: ella, enferma de asma, y su madre, una paciente con cáncer, eran parte de la población de riesgo. La necesidad de ingresos era grande, pero la realidad los frenó de golpe.

La pastelería por pedidos de Carla tampoco alcanzaba para pagar las cuentas. Por eso, con los pocos ahorros que les quedaban decidieron invertir en otro negocio: una bodega online. “Fue ahí que nos unimos a Wabi. Fue una gran oportunidad ya que desde que empezamos con la tienda nos empezó a dejar ganancias”, recuerda.

Al principio, los repartos los hacían Carla y su esposo en una bicicleta. Pero ahora cuentan con un repartidor que los ayuda a llegar a más vecinos en San Martín de Porres. “Cada vez tenemos más clientes y eso nos deja muy contentos. También nos permite pasar tiempo en familia. Espero que más personas puedan unirse a Wabi”, afirma Carla.

2. El resurgir de las bodegas tradicionales.

A Omar Pérez también le tocó quedarse sin trabajo durante la pandemia. De un momento a otro, perdió la principal fuente de ingresos para sustentar los últimos ciclos de su carrera universitaria. Pero no todo estaba perdido: su pequeña bodega “El Vencedor” lo animó a seguir adelante.

Con ayuda de Dora, su madre, y Leonor, su novia, decidió renovar la tienda: investigó sobre ventas digitales y delivery de productos. “Un día, viendo un comercial de televisión conocí a Wabi, un aplicativo de enorme apoyo para los bodegueros, y tomé la decisión de incluirlo en mi bodega”, cuenta.

En pocas semanas, Omar empezó con los repartos en bicicleta. Luego, para cubrir más zonas de su barrio Virgen Del Rosario en San Martín de Porres, compró una movilidad de carga y una moto scooter, apodada La Negrita. “Con Wabi logré llegar a un segmento de clientes antes inimaginado, pude fidelizarlos y generar mayores ingresos”, afirma Omar.

3. Un camino seguro hacia la digitalización.

Para María Flores y su hijo Alexander, la pandemia fue una oportunidad para reinventarse. Dedicados al turismo en los últimos años, debieron pensar nuevas formas de generar ingresos. Una de ellas fue relanzar su bodega en Miraflores, pero ahora de la mano de Wabi.

“La idea de negocio de Wabi nos atrajo porque tiene como fin el potenciar el canal tradicional que ha tenido un estancamiento en los últimos años. Eso nos ha permitido digitalizarnos con mayor facilidad, brindándonos un canal de ventas que ha incrementado nuestras ventas, y, de paso, actualizarnos de manera rápida y sencilla”, dice María.

Ahora, todos los pedidos que atienden con su marca “The Snack Market” se hacen de manera digital. El espacio físico solo les sirve para almacén. “Wabi nos ha facilitado un nuevo método de pago que evita el contacto directo, algo que es muy importante en el nuevo estilo de vida que hemos adoptado debido a la pandemia”, explica María.

4. Un negocio para mantener unidas a las familias.

A Nadya Álvarez la pandemia la tomó desprevenida. Pero así como perdió su empleo en un casino de un momento a otro, estaba convencida de que la vida, azarosa, siempre ofrece segundas oportunidades. “Y esa oportunidad llegó con Wabi”, cuenta, ahora, desde su casa en Independencia.

No tardó en montar una tienda con repartos a domicilio. Al principio, realizaba el delivery a pie junto a su esposo. Por eso bautizaron el negocio como “Chaski Bodega”. “Hasta que Wabi nos dio la noticia de que si nos esforzamos más, nos darían incentivos. Con eso pude adquirir una moto para realizar mis entregas de manera más eficiente”, cuenta.

Toda la familia de Nadya se ha unido para sacar adelante el negocio. “Agradezco mucho a Wabi porque me ha dado tiempo para compartir con mis hijos. Hasta el más pequeño me dice 'mami tú deja pedido’ y el grande me ayuda siempre a preparar los paquetes. Todos somos un equipo”, asegura.

5. Una fuente de crecimiento para todos.

Oswaldo Chamorro está acostumbrado a los desafíos. Desde que su padre empezó con la bodega “Economics” en San Martín de Porres, hace diez años, experimentó cambios, remodelaciones y pérdidas. Pero la pandemia supuso una crisis inimaginable. Oswaldo, sin embargo, buscó las maneras de sobreponerse.

El uso de Wabi trajo de inmediato resultados impensados para su negocio. “Wabi es una plataforma que me ha ayudado a rotar más productos. El catálogo digital ofrece 300, en total. Varios de ellos no los tenía y otros demoraban en ser vendidos. Pero con Wabi me di cuenta de que si estaban disponibles, se traduciría en mayores ventas para mí”, explica.

El servicio de delivery, con el app Wabipay, también mejoró. Los cobros con código QR o solicitudes de pago minimizaron el contacto con dinero físico. “Esto nos ha permitido dar trabajo a un repartidor. Es decir, no solo crece la bodega, sino que crecemos todos. Sinceramente es una buena estrategia de mercado”, cuenta, orgulloso, Oswaldo.

Si quieres sumarte a la red Wabi como Carla, Omar, María, Nadya y Oswaldo, dale click aquí o ingresa al siguiente enlace: www.yomecuidoconwabi.com