Ainoha, Marcelo, Miguel y Francesco han logrado en menos de dos años convertir su iniciativa social Ayudando Abrigando en un referente en reciclaje solidario de plástico PET. Los cuatro amigos trabajan por disminuir los efectos de dos de los grandes problemas del planeta: la contaminación ambiental y la pobreza. Y es que para ellos, no hay imposible ni tiempo que falte si lo que se quiere es ayudar.

 “Nos dimos cuenta de que todos utilizábamos botellas de plástico, pero que casi ninguno sabía cómo reciclar, y menos aún de las oportunidades que estos residuos podían brindar”, cuenta Ainoha, sobre las primeras conversaciones de los hoy fundadores de Ayudando Abrigando. Y es que, según cifras de San Miguel Industrias, de las cerca de 23 mil toneladas de basura diaria que se produce en el Perú, solo un 15% se llega a reciclar.

“El siguiente paso era pensar qué hacer con lo recolectado”, recuerda Ainoha. La respuesta fue unánime: “hay que hacer prendas de abrigo para las comunidades de la sierra, los que tienen que soportar friajes y heladas”.

Ayudando Abrigando ya ha entregado ocho mil frazadas realizadas con plástico PET reciclado, que se distribuyeron en 16 comunidades altoandinas del país.

La red de colaboración para recolectar botellas era en un principio muy pequeña, pero luego de su primer año creció exponencialmente.

“Hoy en día recibimos botellas de alrededor de 300 individuos y empresas que colaboran con nosotros”, señala Miguel, quien agrega que gracias a esta gran red,  el 2017 pudieron acopiar 106 toneladas de botellas de plástico PET que se terminaron por convertir en diez mil frazadas.

Solidaridad, una tarea más en la vida de estos adolescentes

Compaginar el estudio con las labores solidarias no ha sido tarea fácil. “En un inicio podíamos hacer todo entre los cuatro, pero poco a poco tuvimos que sumar a más voluntarios para cumplir con colaboradores y beneficiarios, y poder tener todo en orden”, comenta Marcelo. La labor de sus padres, y sobre todo de la madre de Ainoha, al inicio del emprendimiento, fue fundamental.

“Ella nos acompañaba a las empresas e instituciones para solicitar su colaboración, así como también las primeras coordinaciones con Gexim”, empresa donde Ayudando Abrigando lleva las botellas para que ellos puedan convertirlas en frazadas. Aunque se apuran en precisar que ahora todas las operaciones las hacen ellos, con el apoyo de los voluntarios de la Universidad de Lima, y de la Fundación Oli.

Un compromiso con la sierra del Perú que no se detiene

“La Fundación Oli es nuestro aliado para identificar y empadronar a las poblaciones que están siendo afectadas por heladas o friajes. De ellas, seleccionamos la comunidad más perjudicada por el frío y les entregamos las frazadas”, señala Miguel.

A la fecha, Ayudando Abrigando ha entregado ocho mil frazadas a más de 16 comunidades de las sierras centro y sur del país. Cuentan además con un stock de frazadas que luego de coordinar con Fundación Oli serán entregadas a otras comunidades. Aunque a veces los exámenes y entregas de trabajos se los impiden, tratan de hacer ellos mismos la entrega. 

Este año estos cuatro adolescentes tienen como objetivo recolectar más de 150 mil kilos de botellas, lo que equivaldrá a diez mil frazadas nuevas. Son conscientes de que el cambio climático afecta a las comunidades más vulnerables, y en esa realidad “una frazada puede hacer la diferencia”.