Reciclar implica someter un material usado a un proceso para que pueda ser reutilizado. Esto permite soñar con Un Mundo sin Residuos y, a la vez, abre la puerta a novedosos emprendimientos medioambientales. Tetra Pak, empresa socia de Coca-Cola en la fabricación de los empaques de la marca Frugos, se propone que para 2020 se recicle el 40% de sus envases.

Carlos Vásquez, responsable de Medio Ambiente de Tetra Pak y ferviente propulsor de la economía circular, está convencido de que, a través de la sensibilización de los recicladores de base, todo ese material logrará tener una segunda vida mediante la industria verde. “A nivel mundial, Tetra Pak se preocupa mucho en vincular a los recicladores con la cadena de reciclaje, y en el caso del Perú también. Ya hace diez años estamos trabajando en promover el reciclaje de los envases a través de la educación”, dijo a Journey.

Cuando una persona termina de disfrutar su bebida Frugos del Valle, es importante que el empaque sea clasificado para su correcta disposición por parte de las municipalidades, encargadas del recojo de los desechos. Pero este no es el final de su vida útil. Si bien el empaque reciclado no podrá ser utilizado para confeccionar nuevos envases de Tetra Pak, sus componentes (75% de cartón, 20% de polietileno y 5% de aluminio) sí pueden ser reaprovechados por la industria del papel y por negocios alternativos.

El compromiso de Tetra Pak se centra en promover que más ciudadanos clasifiquen la totalidad de los empaques, e incentivar que más jóvenes empresarios con conciencia ambiental decidan aprovechar el polietileno y el aluminio. “Después de licuar los envases usados, la fibra de cartón resultante del centrifugado es utilizada para hacer embalajes, cuadernos y papelería; mientras que el polialuminio es transformado en una madera sintética que termina siendo materia prima para desarrollar múltiples productos”, explicó Carlos.

Carlos Vásquez, responsable de Medio Ambiente de Tetra Pak, apuesta por la economía circular para darle una segunda vida útil a los envases reciclados.


Debido a que el cartón reciclado tiene un mayor porcentaje de reuso, la tarea a corto plazo es lograr que tanto el polialuminio picado y compactado (rugoso y colorido), así como el polialuminio peletizado (liso y uniforme) sean transformados en lapiceros, yoyos, posavasos, separadores o incluso fuentes.

“En México, por ejemplo, se han llegado a elaborar reservorios de agua y en Argentina kayaks. Quisiéramos invitar a empresas interesadas a trabajar la reciclabilidad de los envases. Ya en el país contamos con empresas que están separando el material y trabajando con el cartón de Tetra Pak, pero ahora estamos buscando a otras que quieran trabajar la parte del polietileno y el aluminio para generar nuevas líneas de negocio que podrían ser altamente rentables”, afirmó el representante de Tetra Pack.

El reciclaje como norte

Las campañas de sensibilización emprendidas por Tetra Pak y el apoyo a distintas asociaciones de recicladores en distritos como Ate, han permitido avanzar con el compromiso de reciclaje de los envases posconsumo. “Ahora nuestro objetivo es llegar al 2020 con el 40% de todo lo que generamos. Todo eso será posible con la ayuda de la población, que debe seguir cuatro pasos básicos para segregar correctamente nuestros envases”, aseguró.

Esos pasos son: 1) elevar las orejas de los empaques de Tetra Pak, 2) aplanar la superficie del envase, 3) incluir el sorbete con el que haya sido comprado y 4) colocarlo en un contenedor diferenciado. “Junto a Coca-Cola, estamos trabajando ya hace algunos años para promover el reciclaje no solo de nuestros envases, sino en general de los materiales que puedan ser recuperables en el país a través de la Asociación Recíclame”, precisó.

De este modo, Tetra Pak, una empresa global con más de 60 años de historia y 21 en el mercado peruano, reafirma su compromiso con el medio ambiente. Además de impulsar el reciclaje de toda su cartera de productos, garantiza que el cartón virgen empleado en la fabricación de sus envases provenga de una fuente certificada —lo que descarta el peligro de deforestación de los bosques—, y recientemente está innovando en la utilización de la caña de azúcar para nuevos materiales.