La última edición del Día Internacional de Limpieza de Playas dejó una certeza y dos grandes lecciones. Primero, que las alianzas entre el Estado, las empresas privadas y los ciudadanos pueden lograr que más de 27.000 peruanos se unan para limpiar el océano y los ríos. Segundo, que es fundamental impedir que los materiales reciclables lleguen a los ecosistemas marinos para garantizar Un Mundo Sin Residuos y fortalecer una economía circular.

Una botella de plástico PET rescatada en la playa puede evitar un impacto mayor en las especies que habitan el mar. Las jornadas de limpieza de playas, en el actual contexto, son más que necesarias. Pero el verdadero reto es lograr que sea segregada mucho antes, en casa o en puntos limpios que existen en la ciudad, con dos beneficios inmediatos: 1) Se evitará que los residuos lleguen a la naturaleza, y 2) El material recuperado podrá ser reciclado.

Apenas un 20% de los 80 kilos de los residuos reciclables rescatados en playa Venecia podrán ser utilizados en nuevos envases elaborados por las industrias.


Durante la última jornada realizada en playa Venecia, en Villa El Salvador, Justo Páucar, un experimentado reciclador y presidente de la Asociación de Recicladores Los Tigres de las 200 Millas, dio un gran consejo. “Buena parte de los 80 kilos de residuos que hemos encontrado acá, si bien todos son reciclables, ya están bien maltratados, degradados”, explicó a los voluntarios.

El mensaje es claro: la economía circular —esa en la que una botella usada puede tener más de una vida útil a partir del reciclaje—, necesita de una segregación adecuada, a tiempo y en los lugares correctos. “En base a eso, yo aconsejaría sensibilizar mucho más a la población. Debemos aprender a cómo manejar los residuos desde que se generan. Hoy todo se puede recuperar para darle otro uso, pero solo sí segregamos”, dijo Justo.

Albina Ruiz, Viceministra de Gestión Ambiental del Ministerio del Ambiente, felicitó el esfuerzo de rescatar 80 kilos de residuos reciclables, pero aclaró que apenas un 20% podrá ser reaprovechado. “La mayor parte de los residuos de las playas ya no pueden ser reutilizados. Por más plástico que se encuentre, al estar contaminado y deteriorado no puede volver a las industrias”, explicó Gunther Merzthal, Director de la Dirección General de Educación, Cultura y Ciudadanía Ambiental del Ministerio del Ambiente.

El camino correcto es la segregación de los residuos en el lugar en que se originan. Una botella usada no debe ser arrojada en un río o en la calle. “Debemos separar los residuos en las casas. Si empezamos allí y entregamos a los recicladores formalizados, contribuimos a reducir los residuos, a tener playas más limpias, pero también a darle un posible segundo uso a nuestros desechos”, añadió Gunther.

El compromiso de los ciudadanos resulta fundamental para lograr esta tarea. Si envases como el de agua San Luis, hecho 100% de otras botellas, han sido posibles, es porque ya existen miles de familias peruanas que segregan, recicladores que almacenan los residuos y empresas que apuestan por la eco-innovación.

Sandra Alencastre, Directora de Asuntos Públicos y Comunicaciones de Coca-Cola Perú, está convencida de que las empresas pueden colaborar para que más ciudadanos conozcan los beneficios de la economía circular. “El consumidor tiene un rol muy importante en este esfuerzo por lograr que algunos residuos se puedan reaprovechar. La clave está en llevar sus residuos a un punto limpio y evitar que lleguen a las playas”, aseguró.

“Justo nos ha comentado que estos residuos, en principio reaprovechables, ya no pueden tener más de una vida en el mercado por las condiciones de contaminación o de desgaste que tienen. Entonces, realmente, ¿cómo hacemos para que estos residuos puedan tener más de una vida y que no lleguen hasta aquí?”, se preguntó Sandra Alencastre. La respuesta es una sola: el hábito de la segregación en casa es un primer gran paso. ///