Las botellas de plástico PET pueden tener más de una vida. Iniciativas como TuEco dan a las botellas descartables otra utilidad, más diversa y en algunos casos, inimaginable.

Desde hace cinco años, este emprendimiento liderado por Paul Paucar decidió explorar el mundo de la fibra de plástico reciclado. Primero, elaborando un bolso llamado Fui Botella por encargo del Ministerio del Ambiente. En ese proyecto, 75.000 botellas medianas se convirtieron en 7.500 artículos de uso doméstico. Más adelante se sumaron a la exitosa campaña Ponchilas, impulsada por Agua San Luis, Pacífico Seguros y Wong y Metro, que permitió dar abrigo a más de 10.000 niños en zonas altoandinas del Perú.

Toda esta experiencia ha logrado que TuEco se consolide como una alternativa de productos ecoamigables. Actualmente, transforma un promedio de 7.000 botellas medianas al mes en diversos artículos, que van desde una tarjeta de presentación hasta una mochila. El proceso es sencillo: las botellas acopiadas por la empresa, sus aliados y cientos de clientes son convertidas en largos rollos de fibra de poliéster.

Un metro cuadrado del material virgen equivale a 24 botellas recicladas. A partir de esa medida, se puede calcular que una cartuchera, por ejemplo, necesitará cinco envases. “Al comienzo elaborábamos artículos pequeños, pero los clientes nos empezaron a dar sugerencias, y por eso nos hemos diversificado. Así surgió la Ponchila, y ahora ya contamos con 60 productos en nuestro portafolio”, explica Paul.

Para 2019 el desafío es llegar hasta los 180 productos, que incluye la manufactura de piezas tan singulares como trofeos, medallas, señalética y hasta partes matrimoniales. “Estamos creciendo en producción y mejorando en calidad”, dice Paul, que tiene entre sus planes lanzar una marca exclusiva de venta directa al público, como ya estila TuEco en las diferentes ferias ambientales.

Esta nueva marca tendrá como novedad la compra a través de botellas vacías. “La idea es que la gente pueda pagar directamente con los envases que nos traiga. De esa manera, tendrá un descuento especial”, comenta Paul, quien apuesta por este modelo de pago mixto (dinero y botellas), pero que apunta a que en un futuro no muy lejano los productos de TuEco puedan adquirirse con la sola entrega de envases reciclables.

“Nuestros productos tienen dos finalidades: primero, recuperar las botellas que podrían acabar en mares y ríos, sabiendo que tardarán de cien a mil años en degradarse; pero también dar un mensaje a la sociedad, que toda acción, por más pequeña que sea, puede lograr algo tangible”, explica Paul.

Paul cree que emprendimientos como TuEco tienen un futuro promisorio. El mayor interés de los ciudadanos por consumir productos reciclados o respetuosos con el ambiente es la piedra angular de esta clase de negocios alternativos. “El mercado se ha vuelto más emocionante y más competitivo. Además, últimamente se está dando un movimiento en el que las personas y las empresas están dándole más importancia a lo que consumen. Ahí está el desafío”, sostiene.

Por lo pronto, la cartera de TuEco continuará ampliándose con artículos tan diversos como una regla escolar hecha en base a tapitas, separadores de libros, pines de todos los tamaños y loncheras fabricadas con 20 botellas recicladas. “Al comienzo pensé que sólo produciríamos algunos productos textiles, pero en realidad el poliéster derivado del PET permite explorar mucho más. Tenemos algunos proyectos que van a salir de lo común”, anuncia Paul.