Albina Ruiz ha decidido convertirse en una botella. Una de plástico retornable. Al menos por unos minutos, la Viceministra de Gestión Ambiental emprende el viaje de un envase que llegará a las manos de un joven bodeguero en Moyobamba. A través de la tecnología, la realidad virtual de Un Mundo Sin Residuos de Coca-Cola le permite experimentar cada paso del regreso de la botella a la planta en donde obtendrá una nueva vida útil. Pero para Albina también es una forma de regresar a su ciudad de origen, allí donde empezó su travesía a favor del medio ambiente.

“Yo nací en la sucursal del cielo”, dice Albina Ruiz en la sala principal del edificio de Coca-Cola Perú en Surquillo, haciendo referencia, por supuesto, a Moyobamba. Esta mañana, su misión como oradora del Día de la Sostenibilidad , es lograr que la audiencia comprenda que la sostenibilidad siempre ha formado parte de los seres humanos y que ahora solo es cuestión de redescubrirla. “Desde pequeña aprendí el reúso”, recuerda. Una coronta de choclo avivaba el fuego. Una cáscara de maíz servía para tejer. “No teníamos residuos. Crecí con ese amor de los ancestros del campo como agradecimiento por el espacio que provee agua y comida”, dice.

Recién cuando se mudó a Lima Albina se dio cuenta de que ese equilibrio con la naturaleza podía romperse: montículos de basura al pie de la avenida Riva Agüero en El Agustino, exceso de moscas y ratas por doquier. Los primeros días en la gran urbe —a la que había llegado para estudiar Ingeniería Industrial en la Universidad Nacional de Ingeniería— fueron de impacto. No podía entender de dónde salía tanta basura; estaba sorprendida por la capacidad del ser humano por destruir el entorno.

Sustantability Day Perú
Desde hace seis meses, Albina Ruiz asumió como Viceministra de Gestión Ambiental. 


Albina cuenta que un día en su barrio en El Agustino se atrevió a hacer preguntas sobre el tema. Alguien le dijo que la basura no se recogía porque ahí vivía la gente de escasos recursos. La respuesta le pareció absurda, pero sirvió para que ella terminara de convencerse de una decisión que cambiaría su vida: buscaría demostrarle al mundo que cualquier barrio del Perú podía ser como su chacra en Moyobamba: sostenible y limpio, un espacio en armonía con el medio ambiente.

Después de algunos años de remar contra mareas de escepticismo, su tesis de grado se convirtió en el primer peldaño de una escalera de logros decisivos en su vida. Apostar por un modelo de microempresa de saneamiento ambiental fue el punto de inicio de Ciudad Saludable, una ONG que ha logrado formalizar a más de 11.000 recicladores a nivel nacional. Pero también fue el impulso necesario para que Albina se descubriera a sí misma como lo que siempre había sido: una emprendedora social y ambiental.

“La única manera de cambiar este mundo es cambiando nosotros mismos. Debemos cambiar sin esperar lo que otros hagan”, dice, y los aplausos retumban en el auditorio. Como desde hace seis meses es Viceministra de Gestión Ambiental ha tenido que alejarse de Ciudad Saludable. Sin embargo, la asamblea de la ONG ha decidido que su hija Paloma, voluntaria desde los 13 años, ocupe su lugar. El orgullo se le nota en la sonrisa. “Mis dos hijos aprendieron desde chiquitos a cuidar el medio ambiente. Y así como sucedió con ellos, debemos lograr que todos los niños crezcan pensando en la madre naturaleza”, propone.

El principal consejo que le dejó Albina a los asociados de Coca-Cola Perú fue claro: “Tienen que creer que cada uno de ustedes es un agente de cambio”. Ella está convencida de que esa es la única forma de empezar a contagiar a más personas. Como pionera en la promoción del reciclaje inclusivo en el Perú, a través de un modelo de transformación de recicladores informales en microempresarios, su ilusión está puesta en Un Mundo Sin Residuos.

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Albina está convencida de que cada persona es un agente de cambio. 

“Tenemos que ser consumidores responsables y premiar a las empresas que están haciendo un esfuerzo por poner empaques en el mercado que son reciclables o biodegradables, y no comprar productos cuyos envases no vayan a poder ser recuperados”, asegura y celebra el último lanzamiento de Cola-Cola Perú: la primera botella hecha 100% de otras botellas.

En cuanto a la posibilidad de mejorar y afianzar los hábitos de reciclaje entre los peruanos, la misión principal del Día de la Sostenibilidad, Albina reflexiona: “la gente no nace con un mal hábito. Nos contagiamos. Desaprender es mucho más difícil”, advierte. Por eso cree que todo esfuerzo debe estar centrado en las nuevas generaciones. “Es muy importante que empecemos con los niños. Todo lo que hagamos en educación es inversión y no un gasto. Necesitamos acelerar los procesos”, concluye. Esa es la única forma para que el recorrido que hace Albina, convertida en una botella reciclable, sea siempre el mismo: sostenible, armónico, circular. El equilibrio adecuado para que el mundo entero sea como Moyobamba. Una verdadera sucursal del cielo.