Son tiempos de cambio. Una nueva normalidad se avecina. Y tenemos la oportunidad de que esta nueva realidad sea más verde. El Día Mundial del Ambiente, celebrado el pasado 5 de junio, resultó una inmejorable ocasión para reflexionar sobre cómo podemos hacer para escuchar las advertencias del planeta y construir un futuro más sostenible. 

El conversatorio virtual "Biodiversidad: la hora de la naturaleza", organizado por el Ministerio del Ambiente, sirvió para esbozar algunas respuestas. La principal: un llamado a la acción frente al cambio climático. “Las soluciones a largo plazo para reactivar la economía tienen que incorporar a la naturaleza. Esta pandemia nos está poniendo frente a la posibilidad de enfrentarnos ante otros escenarios críticos como el cambio climático”, advirtió Gonzalo Quijandría, Viceministro de Desarrollo Estratégico de los Recursos Naturales.

Uno de los puntos coincidentes entre varios de los más de 25 expositores del evento es que la pandemia desatada por el Covid-19 es una recordatorio, pero también una oportunidad. “Espero que la crisis del coronavirus nos termine de convencer de que la curva del cambio climático puede ser más grave. La biodiversidad debe ser proporcional al crecimiento económico”, aseguró Diego Mellado, Embajador de la Unión Europea en el Perú.

Pese a la zozobra del presente, el optimismo permite vislumbrar soluciones a futuro: el desarrollo y la reactivación económica, por ejemplo, deberán estar en perfecto equilibrio con la conservación del medio ambiente. “No podemos vivir encerrados toda la vida. La ambición y nuestro sentido de urgencia tienen que crecer. Tenemos hoy la oportunidad de que esa reactivación sea sostenible”, explicó Fabiola Muñoz, Ministra del Ambiente.

La sostenibilidad, en pocas palabras, supone el balance entre la acción del hombre y el bienestar del planeta. “Debemos regresar a la normalidad, pero no a la anterior que teníamos antes de la pandemia, sino a la otra, a la buena, donde podíamos interactuar con la naturaleza sin dañarla”, comentó la ministra, en referencia a una época marcada por el reaprovechamiento de las materias primas antes de la aparición de la economía lineal.

Para la ministra, el regreso a una economía circular, donde los residuos pueden convertirse en nueva materia prima, es la mejor opción para la “nueva normalidad” luego de la cuarentena. “Debemos promover esa nueva convivencia”, afirmó.

Fabiola Muñoz, Ministra del Ambiente, se encargó de clausurar el conversatorio online "Biodiversidad: la hora de la naturaleza", que tuvo una duración de cuatro horas.

La clave: biodiversidad, bosques y agua

Pedro Gamboa, Jefe del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), se mostró convencido de que las actividades productivas de los seres humanos pueden estar en armonía con el medio ambiente: “Las Áreas Naturales Protegidas son una moneda de dos caras: conservación y aprovechamiento sostenible. La mejor estrategia para conservar es justamente aprovechar de manera sostenible”.

Una de ellas es la Reserva de Biosfera Oxapampa-Asháninka-Yánesha, ubicada en la región Pasco. Allí, Coca-Cola Perú, en alianza con Fundación Avina y el Instituto del Bien Común (IBC), han conseguido reforestar más de 800 hectáreas y recuperar y proteger más de 1.200 hectáreas de bosque húmedo. Un esfuerzo que solo fue posible con el compromiso de más de 70 agricultores y ganaderos que apostaron por la sostenibilidad.

Tenemos más de 70 Guardianes de los Bosque y el Agua que firmaron los Acuerdos Recíprocos por el Agua. Es importante reconocer estas prácticas que nos han permitido cumplir con un compromiso que Coca-Cola se trazó en 2007 a nivel global frente al cambio climático: devolver a la naturaleza cada litro de agua que utilizamos en nuestros procesos productivos al 2020. Este compromiso se cumplió en el 2015”, explicó Gianina Jiménez, Gerente de Sostenibilidad y Relaciones Institucionales de Coca-Cola Perú.

El panel “Empresa, biodiversidad y cambio climático” sirvió para conocer la experiencia de Coca-Cola Perú en la Reserva de Biosfera Oxapampa-Asháninka-Yánesha.

La preservación de los bosques de Oxapampa ha significado que el micromundo de líquenes y musgos que habita en la copas de los árboles siga siendo el principal filtro de la humedad del ambiente. Así, uno de los orígenes del agua en el Perú se mantiene a salvo con un impacto que Pedro Gamboa, Jefe del Sernap, precisa bien: “Casi 11 millones de personas consumen agua potable proveniente de las áreas naturales protegidas”.

Este dato cobra aún más relevancia si se tiene en cuenta que alrededor de dos terceras partes de las cuencas hidrográficas del Perú están dentro de áreas naturales protegidas o en zonas de amortiguamiento. “El agua que se consume en Lima y en otras parte del país proviene de la selva. Si la selva se pone en peligro, el agua en el Perú también se pone en peligro”, advirtió Ricardo Giesecke, ex ministro del Ambiente. 

Eso hace aún más valioso el esfuerzo de empresas privadas como Coca-Cola Perú, o como Backus con la experiencia Yaku Watapac, que ha permitido la rehabilitación de 4,1 amunas en la cuenca del río Chirilu. “Convocamos a más empresas a sumarse a soluciones que apuesten por la naturaleza y por recuperar el conocimiento ancestral”, afirmó Gemma Cánepa, Gerente de Sostenibilidad de Backus, como parte del panel “Empresa, biodiversidad y cambio climático”, en el que además se expuso los esfuerzos de Cálidda por impulsar la Movilidad Sostenible y los de ISA REP por preservar el hábitat del jaguar.

El cierre del evento, con presencia de cuatro de los seis ministros del Ambiente que ha tenido el Perú, sirvió para dar un mensaje de unidad en favor de un objetivo común: lograr un #PerúLimpio en base a la biodiversidad y el impulso de la economía circular.