Existen zonas de Perú donde el invierno no da tregua. Ubicadas en su mayoría en la sierra centro y sur del país, deben soportar en época de heladas temperaturas extremas por debajo de los -18ºC. El frío no conoce barreras y se cuela y penetra en el interior de los hogares que no están aislados de manera correcta.

Según cifras del Ministerio de Salud peruano, solo en el último año el frío intenso de las heladas puso en riesgo la vida de dos mil niños. Por ello, el Arquitecto César Moncloa junto a sus estudiantes de la Universidad Continental pensaron en soluciones para terminar con este problema. “A través de los conceptos desarrollados en clase nos propusimos desarrollar un sistema aislante que retenga el calor del día e impida que en el interior de la vivienda la temperatura descienda dramáticamente en las noches”, explica Moncloa, autor del proyecto.

El sistema debía responder a dos premisas: que fuera sencillo de implementar, y que su producción fuese económica. Todo un reto para los alumnos, que debieron hallar los materiales ideales para trabajar.

La mayoría de ideas tenían relación con el plástico y sus derivados. Sisal, botellas, frazadas polares, fueron algunos de los recursos que se propusieron, recuerda Sandy Lizárraga, estudiante de séptimo ciclo de dicha casa de estudios, que integró proyecto en el primer semestre de 2017.

“Utilizamos las botellas recicladas como un contenedor de aire estanco, porque es uno de los mejores aislantes, y formamos un módulo de 15 cm. de espesor que evita las pérdidas de calor a través de techos, puertas, ventanas y pisos”, explica César, antes de agregar que “al no tener costo añadido, ayudaban a que el sistema cumpla con uno de sus objetivos que es ser económico”.

Luego de la elección del material siguieron las pruebas de retención de calor. Las áreas verdes de la Universidad Continental se convirtieron entonces en un laboratorio: cada día, desde las 4 a.m., los alumnos y el profesor, mediante prueba y error, iban dando forma allí al sistema Confort Térmico. “Colocábamos las botellas de distintas maneras, cada grupo proponía una unión distinta, y con un termómetro y un higrómetro verificábamos cuál de las conformaciones retenía mayor calor”, explica Sandy.

Un sistema que funciona

Luego de varios días de prueba, Confort Térmico fue aplicado como ensayo en viviendas de las zonas más frías de Huancayo. “Lo que hicimos fue colocar las parrillas de botellas dentro de la casa, tratando de preservar la estructura y no incomodar a los propietarios”, anota Sandy. “Esperamos varios días, y cuando volvimos a las casas a preguntar si el sistema funcionaba, nos dijeron que sí, que se sentían más abrigados”, sostiene.

Pasadas las primeras pruebas, llegó el momento de la instalación: el profesor y sus alumnos se desplazaron a diferentes lugares de Junín para comenzar a construir su sistema de aislamiento. “Nuestra meta es conseguir aumentar la temperatura en el interior de los hogares 7 grados centígrados, para lo cual estamos termoformando la botella reciclada, y así lograr una sección cuadrada que se pueda modular, para reducir la pérdida de calor en el interior de la vivienda”, añade el profesor.

Esta etapa ya se encuentra al 85% completada y esperan poder desarrollar la segunda, que es llevar Confort Térmico a escala regional. “Quisiéramos que se replique en otras comunidades, que se masifique”, sostiene el Catedrático.

En la actualidad, Confort Térmico ha logrado una mejora de la temperatura de dos a tres grados centígrados, y César y sus alumnos esperan poder capacitar a las comunidades para que puedan hacer uso del sistema de manera independiente.

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