Más que una ocasional campaña de temporada veraniega, se trata de una cruzada nacional en favor del litoral peruano. Así fue presentada la Jornada #PlayasLimpias 2019 por el Presidente de la República, Martín Vizcarra, quien acudió hasta el histórico balneario de Pucusana, 58 kilómetros al sur de Lima, para respaldar una de las iniciativas de su Gobierno —el cuidado del medio ambiente— en compañía de organizaciones como el Sistema Coca-Cola.

Antes de su llegada, más de 150 voluntarios del Ministerio del Ambiente y de otras organizaciones como Hazla por tu Playa, Ciudad Saludable, ONG Vida, Oceana, entre otras, se esforzaron bajo el sol costero para limpiar el balneario. Los jóvenes, identificados con polos y chalecos azules, todos con el distintivo del programa Perú Limpio, aprovecharon también para sensibilizar a vecinos y comerciantes: menos bolsas plásticas, tecnopor y cañitas; más conciencia ambiental, aconsejaron.

Cuando los relojes marcaron exactamente el mediodía, Vizcarra -que llevaba una gorra donde se leía “Mi mar, mi hogar”-, se dirigió directamente al terminal de pesca artesanal para realizar su primera acción de la jornada: limpiar el fondo marino.

Después de encaramarse en una lancha de la Marina de Guerra junto al Ministro de la Producción, Raúl Pérez-Reyes, y la Ministra del Ambiente, Fabiola Muñoz, el Presidente regresó al cabo de unos 20 minutos con un costal lleno de residuos: desde unos cables hasta una vieja radio a pilas cubierta con moluscos. Un amplio muestrario de la nociva huella de los humanos en las profundidades del océano.

Durante el celebrado en la playa, el alcalde distrital de Pucusana, Luis Chauca, se encargó de resaltar la presencia de Vizcarra: “Hace cuarenta años que un presidente no nos visitaba”. Entre sombrillas y celulares elevados, miles de cuellos se estiraron para tratar de divisar al mandatario. Obreros, mozos de restaurantes y hasta salvavidas detuvieron sus labores.

Pero antes que Vizcarra tomara la palabra, Raúl Pérez-Reyes, hizo el primer pedido de la tarde, tras recordar que fue en Pucusana donde aprendió a nadar: “Necesitamos que el Mar de Grau sea un mar limpio para que la pesca sea provechosa para ustedes y para todos”.

La nostalgia también invadió a Fabiola Muñoz. El recuerdo de sus primeras lecciones de pesca en el balneario evidenció su preocupación. “La prevención tiene que estar en la tierra. Nadie tiene que ensuciar nuestra casa, y Pucusana es nuestra casa”, dijo, y una salva de aplausos la cubrió por completo. “Queremos comer un ceviche sin plástico. Queremos un ceviche sano”, agregó, resaltando la presencia de las organizaciones presentes, comprometidas con el reciclaje.

El Presidente de la República reconoció las tareas pendientes en Pucusana (la ampliación del programa de agua y desagüe, la reapertura de la institución educativa Hilda Carrillo Agapito y la construcción del desembarcadero para la pesca artesanal) y resaltó la importancia del distrito, sede de una de las Plantas de Arca Continental Lindley, socio embotellador de Coca-Cola en Perú.

“Con la corrupción no tenemos futuro. Con la contaminación tampoco lo tenemos. Me comprometo a cumplir el tema del agua y desagüe, la escuela y el desembarcadero para Pucusana, pero ustedes comprométanse a cuidar el medio ambiente”, fue la propuesta de Vizcarra, quién recordó que un adecuado cuidado del litoral evitará que más especies marinas consuman microplásticos y otras sustancias dañinas.

Durante el evento celebrado en Pucusana, Martín Vizcarra pidió preservar el fondo marino libre de residuos.

“Les pido, por favor, ayúdennos, no solo en Pucusana, sino en todo el litoral. Si cambiamos esta cultura, cambiaremos el futuro del Perú”, fue el clamor de Vizcarra. Un clamor de esperanza que empieza a propagarse por todo el país. Y que cada vez suma a más voluntarios, ciudadanos y organizaciones en favor de Un Mundo Sin Residuos