Una ruma de 3.000 botellas de plástico puede convertirse en un cubo compacto de un metro por lado en menos de treinta minutos. No se trata de un acto de magia; mucho menos de una operación que suponga un trabajo titánico. Basta una prensa hidráulica para lograr ese cometido. De esa forma, la comercialización de millones de botellas recicladas puede incluir un mejor tratamiento, almacenaje y traslado.

En mayo de este año, varias asociaciones pertenecientes a la Iniciativa Regional de Reciclaje Inclusivo en Arequipa incorporaron esta etapa esencial en su proceso de reciclaje, a partir de la donación de una prensa compactadora por parte de Coca-Cola, Arca Continental Lindley, San Miguel Industrias y la ONG Ciudad Saludable.

El armado de una paca —así se le llama al cubo compacto— no solo permite una mejor disposición de las botellas acopiadas en términos de espacio, sino que garantiza, sobre todo, que cinco asociaciones de Arequipa dupliquen sus ingresos.

“Mientras más larga sea la cadena de reciclaje, la distribución de las ganancias se da de una manera menos equitativa. La prensa es una oportunidad. Con su llegada logramos que la cadena se acorte, y así los beneficios se distribuyen de una mejor forma, haciendo que los recicladores incrementen sus ingresos como parte de la venta del PET prensado directamente a San Miguel Industrias, que se encarga luego de reciclar las botellas”, explica Rodolfo Aragón, Coordinador de la ONG Ciudad Saludable.

Por ahora, cinco de las 12 asociaciones formales de recicladores, financiadas por  Coca-Cola, participan del proceso de prensado. Una vez que consiguen acopiar la mayor cantidad de botellas de plástico PET en sus respectivos distritos (Cayma, Cerro Colorado, Sachaca, Tiabaya y José Bustamante y Rivero) trasladan todo el material al centro de acopio de Cerro Colorado, donde se encuentra la prensa hidráulica.

En el último envío a Lima, las asociaciones de recicladores de Arequipa enviaron un cargamento de 120 pacas, equivalentes a seis toneladas de PET.

En ese punto, las integrantes de la Asociación de Recicladoras Sumaq Pacha se encargan de la última fase del proceso, previo al envío de todo lo compactado a Lima. Dos grandes sacas (costales) repletas con algo más de 3.000 botellas son suficientes para obtener una paca de aproximadamente 50 kilos. Este proceso se repite hasta conseguir el armado de 120 pacas, que equivalen a seis toneladas, la cantidad que un camión traslada desde Arequipa hasta la sede de San Miguel Industrias.

Los beneficios son compartidos: por un lado, los recicladores y sus familias consiguen mejores ingresos y una mayor calidad de vida; por otro, Coca-Cola y Arca Continental Lindley estimulan la economía circular del plástico en favor del medio ambiente. Rodolfo Aragón lo explica mejor: “Con esto logramos colaborar con el 25% de resina reciclada que se inserta dentro de la producción de las nuevas botellas del portafolio de Coca-Cola. Así estamos contribuyendo a reducir los residuos”.

Asimismo, Ciudad Saludable apunta a mejorar la comercialización en red de las asociaciones que forman parte de la Iniciativa Regional de Reciclaje Inclusivo. “El siguiente gran reto es que no solo se venda el PET directamente a la empresa recicladora, sino abrir otros mercados para todos los materiales que se acopian: cartón, papel blanco, etcétera. De esa forma, vamos a lograr que los recicladores mejoren aún más sus ingresos”, afirma Aragón.