Como si se tratara de un espectáculo de magia, una empresa peruana tiene la tarea de convertir cientos de kilos de botellas usadas de plástico PET en fibra de poliéster.

Su nombre es Gexim S.A.C., y a diario recibe este material de mano de decenas de recicladores urbanos e intermediarios en su planta del distrito limeño de Ate. Ahí,  luego de un proceso de varios minutos, aquellas botellas que habrían tenido como destino la basura, dan inicio a su segundo ciclo de vida como insumo principal de lo que serán después: una abrigadora frazada o incluso una divertida Ponchila.

Fundada en 1991 por la familia peruana de origen italiano Gelmi, Gexim inició sus operaciones en Lima produciendo fibra virgen de poliéster.  Fue cuatro años después que vieron la oportunidad de, a partir de su negocio, sumar un granito de arena en favor del medio ambiente creando una línea de fabricación de fibra de poliéster de material reciclado.

“Además, quisimos apoyar a los recicladores, así que les abrimos las puertas y les compramos de manera directa desde un kilo de material”, comenta Mauro Gelmi, Gerente de Operaciones de Gexim. 

Y es que, como reconoce Gelmi, para las empresas de su tipo es más sencillo comprar a los acopiadores intermediarios que a los recicladores urbanos. “Ocurre que nos pueden traer de kilo en kilo y eso complica las operaciones. Pero sabemos que son ellos los que realmente están en el primer eslabón de la cadena y por eso nosotros les damos la oportunidad de venta directa”, sostiene.

El proceso de fabricación de una iniciativa única

A la fecha, Gexim es la única empresa peruana que produce fibra de poliéster de alta calidad de material reciclado. Si bien San Miguel Industrias también fabrica a partir de botellas recicladas, su programa se centra en un proceso de vida circular de las botellas, conocido ya en Perú como Bottle to Bottle (B2B).

Para conseguir la fibra de poliéster de material reciclado, el primer paso de este proceso consiste en, por un lado, hacer la separación de tapas y etiquetas de las botellas; y por el otro, retirar cualquier resto sólido del interior de la botella. El segundo paso es su trituración, de donde saldrán las escamas de plástico PET, las cuales pasarán luego a ser lavadas y secadas.

Gexim recibe las botellas con sus tapas y etiquetas, las cuales son segregadas para otro proceso. 

Una vez secas, estas son derretidas a altas temperaturas y teñidas con el colorante elegido para luego continuar su hilado y posterior rizado. El proceso termina cuando este material es fijado en un horno, según el espesor requerido. “Podemos hacer el grosor y color de fibra que nos requieran. De aquí generalmente es de donde salen frazadas o material de relleno para colchones”, explica Mauro.

El crecimiento de Gexim siempre ha ido de la mano de la innovación. Según señala Mauro, una vez que se logró incluir el material reciclado en su producción, la empresa quiso aprovechar aquello que desechaban: las etiquetas y las tapas de las botellas. Adicionaron así, en su línea de productos, la fibra de polipropileno. Esto les ha abierto mayores posibilidades tanto en el mercado de fibras, como para la ayuda social con la que ellos contribuyen.

“Desde hace varios años trabajamos de la mano con diversas ONGs que están interesadas tanto en la conservación del medio ambiente como en la ayuda a la gente que más lo necesita. Por ello, recibimos botellas de estas instituciones y nosotros convertimos su material en frazadas”, señala. Una de las acciones sociales que recuerda con especial cariño es Ponchilas, un programa que entrega una mochila a los niños de las zonas altoandinas que, además de cumplir su función tradicional de cargar los útiles de la escuela, está diseñada para también proteger del frío, gracias a que incorpora un poncho.

Mauro muestra la espuma negra, como parte del proceso de las fibras de poliéster de material reciclado. 

Y es que en los próximos meses, llegarán a Gexim nuevos cientos de kilos de botellas recicladas que serán convertidas en las prácticas Ponchilas, que acompañarán a miles de escolares de las zonas altoandinas a sus escuelas.

La cartera de productos de Gexim incluye una diversidad de frazadas geotextiles, planchas de Sisal para el relleno de colchones y el aislante acústico térmico que se utiliza en la construcción civil con drywall.