Lleva pocos años en el mundo del reciclaje urbano, pero los suficientes para ser un experto en el manejo de residuos. “A partir del reciclaje he aprendido a reconocer lo que se puede aprovechar de la basura, pero también a confeccionar objetos con lo reciclado”, cuenta Juan Carlos Abregu, reciclador formal y actual presidente de Asociación de Recicladores Emprendedores de Chincha.

En su centro de acopio de residuos, situado a pocos kilómetros del centro de la provincia de Chincha, al menos una decena de flores asoman desde las macetas elaboradas con envases de botellas de PET de tres litros. Al lado de este terreno, en un pequeño jardín que sirve como patio de juegos para los hijos de los socios, el material reciclado también es utilizado como cerco y decoración. “Nosotros mismos hemos aprendido a reutilizar residuos y a crear nuevas cosas, como las macetas con las botellas o el cerco con los neumáticos en desuso”, comenta orgulloso.

Juan Carlos se inició en el reciclaje urbano en 2011. Entonces tenía 24 años y experiencia laboral como obrero de construcción civil. Sin embargo, alentado por sus familiares decidió cambiar de oficio y recorrer las calles de su ciudad, subido a un triciclo. “Me animaron mis familiares. Antes éramos solo cinco socios, y trabajábamos desde el mediodía hasta las cinco de la tarde, y luego desde las siete de la noche a las dos y media de la madrugada”, detalla Juan Carlos, sobre las extensas jornadas que caracteriza la labor del reciclador informal.

Pero, además, su tarea molestaba a los vecinos. “Ellos no nos querían, se molestaban porque rompíamos las bolsas que dejaban afuera de sus casas. También porque al meternos entre el desperdicio, nos ensuciábamos y nos veían sucios”, reconoce Juan Carlos.

Juan Carlos Abregu es presidente de la Asociación de Recicladores Emprendedores de Chincha.

El orgullo y empuje que genera ser reciclador formal

El cambio llegó hace apenas unos meses, cuando la Municipalidad Provincial de Chincha los convocó para ser recicladores formales. Esta formalización, promovida por la Municipalidad y apoyada por la ONG Ciudad Saludable y Coca-Cola, consistió en tres grandes pasos: el primero, la regularización de la asociación ante las autoridades; el segundo, la capacitación en el manejo de residuos y comunicación; y el tercero, el cumplimiento de un calendario de vacunas para prevenir enfermedades por el manejo de residuos.

Para Juan Carlos el cambio fue radical. “Nos dieron un uniforme, nos capacitaron y nos ofrecieron rutas para tener un mejor horario”, explica. Eso no solamente se vio reflejado en la recaudación de residuos, sino también en su autoestima. “Al utilizar uniformes, los vecinos nos reconocen y nos saludan. Eso es un cambio radical para nosotros porque nos hace sentir bien, orgullosos. ¡Imagínate, de ser casi echados de las casas, a ser esperados por los vecinos! La formalización ha mejorado nuestra autoestima en un 100%”, asegura.

En la actualidad, la Asociación de Recicladores Emprendedores de Chincha está conformada por nueve socios: cinco hombres y cuatro mujeres. Si bien aún son una asociación joven, en estos meses ha crecido exponencialmente. “Ahora contamos con un centro de acopio en condiciones, dos triciclos motorizados, uno propio y otro brindado por Ciudad Saludable y Coca-Cola”.

Tras este impulso inicial, ahora Juan Carlos y sus socios están animados a seguir creciendo por sus propios medios. “Queremos uniformes adicionales para poder estar más frescos en el verano, además esperamos poder juntar un capital que nos permita acopiar mayor cantidad y vender a por mayor a las plantas recicladoras”, comenta Juan Carlos. Y es que, al ser todavía acopiadores minoritarios, su capacidad de negociación es menor a la de los intermediarios. “Por ahora no hemos podido ahorrar, porque estamos empezando como formales, pero esperamos que en los próximos meses podamos ir haciendo un capital como asociación”, concluye.

En Perú, el trabajo del reciclador urbano ha sido reconocido a partir de la Ley que regula la Actividad de los Recicladores promulgada en octubre de 2009. En la norma se señala que los gobiernos regionales y locales deben promover la formalización y la asociación de los recicladores.

Coca-Cola trabaja de manera activa desde hace más de diez años con los recicladores peruanos a través del apoyo a asociaciones civiles como Ciudad Saludable.

Una de las socias extiende el material reciclado en la mesa de segregación del centro de acopio.