Por fuera es tan solo un antiguo vagón varado en medio de un parque de Pueblo Libre. Por dentro, el medio de transporte ideal para emprender un viaje sin retorno hacia un mundo repleto de magia e inspiración. Un mundo con árboles que llegan hasta el cielo, paisajes multicolores y animales fantásticos que se resisten a estar en peligro de extinción. Un mundo real llamado La Tierra, capaz de habitar en una biblioteca de 300 libros.

No hay viaje sin aventura. Hace falta ingresar al Vagón Cultural y Ambiental para entender que es más que un armatoste desempolvado de 17 metros de largo y tres de ancho. Una vez que se cruza su pórtico y se camina por su piso de madera es posible comprender el magnetismo que genera en los niños. Ni uno solo se quiere quedar sin abordarlo.

Una vez arriba, la travesía empieza. Libros por doquier: 250 de ellos donados por el Ministerio del Ambiente. Ecología, naturaleza, conservación, vida silvestre, áreas naturales, biodiversidad, recursos renovables. Pura magia verde. Los otros 50 fueron adquiridos por la Municipalidad de Pueblo Libre: 20 de ellos donados por los hijos de Juan Yangali, el gestor detrás de este pequeño milagro en medio de la ciudad.

Los niños y niñas pueden realizarse actividades tan diversas como leer, pintar, jugar ajedrez y disfrutar de shows de payasos, títeres y cuentacuentos.


Desde inicios de 2019, Juan Yangali se convirtió en el maquinista que volvió a darle impulso a este vagón. Huancaíno de sangre, literato de carrera, editor de libros ambientales y padre ilusionado, fue capaz de ver mucho más que un traste apolillado. “Se trataba de recuperar un espacio en olvido, en descuido, y habilitarlo como un lugar para los niños de encuentro con los libros, la cultura, el arte y el medio ambiente”, dice el Gerente de Cultura, Turismo y Educación de la Municipalidad de Pueblo Libre.

Sin los fondos suficientes para rescatar al vagón del olvido, Juan tuvo que hacer uso de la imaginación: anaqueles hechos con cajones para frutas, troncos rescatados como bancos, llantas convertidas en muebles, CDs de música reutilizados como cortinas para dar mayor iluminación y carretes de cables telefónicos reutilizados en forma de mesa.

Los niños han hecho el resto. Cada tarde de verano hacen avanzar al vagón al ritmo de su curiosidad. Algunos leyendo, como Joaquín, de cuatro años. Otros pintando como Luciana, de cinco. Incluso, concentrados en un partida de ajedrez o en algún juego de mesa ecológico que los encargados del espacio guardan en el Rincón Ambiental, auspiciado por el Ministerio del Ambiente. “El vagón es para ellos”, dice Juan.

No hay forma de que alguien bostece durante este viaje imaginario. La variedad de actividades así lo garantiza: desde titiriteros y cuentacuentos hasta música y teatro en los jardines aledaños. Por supuesto, eso obliga a veces a hacer una parada ocasional. Todos bajan en fila india: niños y niñas, padres y voluntarios. Se ríen a carcajadas con los títeres de la Brigada “Hinchas de la Conservación” del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp) y vuelven enseguida al vagón como impulsados por un resorte.

 “Si en el siglo pasado sirvió para recorrer la ciudad, ahora lo estamos usando para transportar la imaginación de niños y jóvenes. Para que encuentren un espacio recreativo, cultural y de cuidado del medio ambiente”, dice Juan, convencido de que los nuevos pasajeros del vagón no serán los mismos después de un viaje en su interior.

Juan Yangali (37) es el gestor de este espacio cultural y ambiental, como Gerente de Cultura, Turismo y Educación de la Municipalidad de Pueblo Libre 

“Salva el planeta. La solución está en ti”, se lee en uno de los carteles que decora el interior del espacio. Más allá, un padre despliega un álbum de animales junto a su hijo. “Cada vez que veo eso, me identifico mucho porque es lo que uno busca como padre: inculcar en sus hijos la lectura, pero a la vez aprovechar la temática de estos libros para mostrarles que, si no cuidamos el medio ambiente, es probable que esos animales que vemos en los libros dejen de existir”, dice Juan con los ojos iluminados de esperanza.

Antes de que se ponga el sol y que el viaje acabe, al menos por hoy, aprovecha para anunciar que el vagón ofrecerá mucho más. Energía limpia a través de unos paneles solares que pronto implementarán; cine al aire libre para la familia y visitas ocasionales de abuelos cuentacuentos de la Casa de La Literatura. Por supuesto, la aventura seguirá siendo la misma: aprender a cuidar este mundo real y maravilloso.


Ubicación: Cuadra 5 de la Av. Manuel Vivanco, a media cuadra del Palacio Municipal.

Horarios: De lunes a viernes de 8:30 am. a 6:30 am. Los sábados de 2:00 a 6:00 pm.