Arena, sol y música en vivo son la fórmula perfecta para asegurar la diversión. Desde hace cinco años, esta combinación en Lima tiene un nombre: Electro Selvámonos, que reúne a más de dos mil personas bajo dos propósitos: disfrutar de lo mejor de la música electrónica peruana e internacional, y crear conciencia sobre los problemas medio ambientales de una manera lúdica y creativa.

La quinta edición del festival tuvo lugar el sábado 27 de enero en la Playa Explosivos, ubicada en el distrito sureño de Punta Negra. Hasta ahí llegaron 18 de los mejores DJs peruanos y extranjeros quienes, distribuidos en dos escenarios, compartieron ritmos del tropical base, techno y house, a lo largo de más de 13 horas de música en directo.

Además de escuchar a sus pinchadiscos favoritos, los asistentes al festival motivaron sus sentidos con artes visuales como el mapping, body y face painting y fueron fueron parte activa en el propósito de reducir el impacto ambiental del evento.

Responsabilidad ecológica

Desde el diseño y planeamiento, los organizadores de Electro Selvámonos eran conscientes de que el solo hecho de reunir a mucha gente, tendría un impacto que inevitablemente iba a dejar una huella. Por ello, apostaron por que esa huella fuera positiva y respetuosa con el medio ambiente. Para lograrlo, decidieron dividir las acciones del festival en dos ejes: reducción de impacto y sensibilización.  

La reducción del impacto se realizó a través de un sistema de “basura doble”, que es una segregación entre material reciclable y no reciclable. Con la ayuda del programa “Perú Limpio”, del Ministerio del Ambiente (Minam), los desperdicios que se generaron fueron segregados  por los mismos visitantes en cada estación de basura, con la orientación de un voluntario. El resultado: 85% de la basura fue clasificada y traslada para su posterior reciclado.

Adicionalmente, se buscó reducir el uso de vasos de vidrio y plástico gracias a  un sistema de recarga de bebidas con dispensadores. La propuesta fue redondeada con el uso de vasos retornables que fueron consignados a cada participante.

Gracias al apoyo de Perú Limpio, la organización del festival pudo segregar satisfactoriamente los desechos.

“Esta iniciativa nos permitió reducir considerablemente la producción de residuos y cuestionarnos la idea de hacer todo desechable. Además, influyó en que el espacio se mantuviera limpio”, señala Brunelle Moreau, miembro de la organización. La aceptación del vaso fue tal que terminó convirtiéndose en el souvenir del festival.

El objetivo de reducir la huella de carbono llevó también a que los organizadores coordinaran transporte público para los asistentes, evitando así el uso de automóviles particulares.

Sensibilizar con creatividad

La sensibilización al público fue otra de las grandes apuestas del festival. Para ello, en colaboración con la Asociación “HÁZla por tu playa”, los organizadores trabajaron limpiando las playas de Lima y Callao, junto a su público joven y comprometido.

Se sumó a esto la venta solidaria del Pase Verde, que involucraba una donación voluntaria de diez soles a favor del proyecto socioambiental “Bosque de Niños de Oxapampa”, una iniciativa que promueve la educación ambiental en los más pequeños de la zona.

Otro de los espacios orientados a la sensibilización fue la Eco Zona, donde tres organizaciones dijeron presente. WWF, que compartió su experiencia sobre conservación de especies marinas; Huayco, una asociación de Punta Negra creada para promover la preseración de la fauna local; y por último la Asociación HÁZla por tu playa, que presentó su campaña con ayuda de material digital y voluntarios.

Como bonus track, San Luis, Pacífico, Metro y Wong, en colaboración con el Minam, presentó al público la iniciativa privada Ponchilas: un proyecto de reciclaje solidario, que convierte a botellas de plástico PET en mochilas y abrigo para los pequeños de las zonas altoandinas del Perú.

Los resultados finales señalan que el festival fue un éxito. Y es que, solo en un día, se acopiaron 646 kilogramos de material reciclable entre vidrio, vasos descartables, plásticos, cartón y residuos en general. Una fórmula que demuestra que difundir cultura puede ser una oportunidad más para sensibilizar sobre el cuidado del medio ambiente.