En Nauta, una ciudad de la selva peruana, sólo hay 25 papeleras para 30 mil personas. Por eso, algunos restaurantes contratan mototaxis para que lleven su basura hasta el río, que se ha convertido en un botadero de comida, trapos y bolsas plásticas. Un grupo de estudiantes de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC), en Lima, tomó nota de esta problemática y propuso una solución: el tacho flotante.

Se trata de un cilindro con 250 litros de capacidad, rodeado de seis botellones de agua reciclados que actúan como boyas estabilizadoras. La iniciativa propone que este cilindro flote de forma permanente en la ribera del río, justo donde llegan los mototaxis cargados de desechos y donde desembarcan las naves que han acumulado desperdicios a lo largo de su travesía. El tacho tiene en la base ruedas para que, cuando está lleno, sea jalado a la superficie a través de una rampa.

“El sistema amazónico es un poco complicado, muy vivo, muy dinámico. Se ha registrado que los ríos se han movido de cinco a diez metros en ciertos períodos. Eso descartó completamente la idea de un tacho fijo, por eso hicimos un tacho móvil”, explica Alejandro, estudiante de ingeniería química y uno de los cuatro miembros del equipo inventor. El cilindro, que está unido a un yunque que va a las profundidades del río, se mantiene flotando según baje o suba el caudal.

FÁCIL DE REPLICAR

El equipo, al que denominaron “Uwakata” -que en la lengua aborigen cocama significa “transformar”- fue una de las ideas ganadoras del “Disruptón”, el concurso anual de proyectos de la UTEC. Esto les permitió viajar a diversos puntos de la selva para probar el prototipo construido en el laboratorio. Visitaron Nauta y Belén, un distrito de Loreto donde la gente vive literalmente sobre el agua. Allí los recibieron con los brazos abiertos porque los niveles de basura en el agua son alarmantes. “En Belén les encantó la idea. Fuimos al mercado, donde cientos y cientos de montones de residuos terminan flotando en el agua que ellos utilizan. Lo vieron como una solución práctica”, recuerda Jairo, estudiante de ingeniería industrial. Junto a los otros miembros del equipo, José, de ingeniería electrónica, y Gerson, de ingeniería química, instalaron el tacho flotante cerca al mercado. Al cabo de un día recogieron 250 kilos de lechugas, tomates, táperes, bolsas, botellas y otros residuos sólidos. Lo recolectado fue llevado a los centros de acopio que tiene la ciudad de Iquitos, donde los recicladores hicieron su trabajo de segregar los residuos. Así, “Uwakata” se propone como un eslabón en la cadena del reciclaje.

Alejandro cuenta que “al personal del municipio del distrito le pareció muy interesante esta idea, ya que en el Perú no existe un sistema de recolección de basura fluvial”. Además, explica que su iniciativa es replicable porque es económica-el prototipo costó un promedio de 1.000 soles, muy por debajo del costo de otras soluciones- y se puede construir con piezas que cualquier persona puede encontrar en una ferretería. Por eso, pronto van hacer una manual técnico en el que explicarán, paso a paso, cómo se construye este tacho y lo difundirán entre las comunidades de la Amazonía.“Esta clase de iniciativas son muy importantes porque de una forma u otra integran a personas con diferentes backgrounds para que puedan hacer algo a favor del medio ambiente porque finalmente de eso se trata todo, de ayudar a las personasque viven allí y avanzar”, dice Alejandro.