La transición hacia una economía circular es un hecho. Europa la viene impulsando con la firma del Pacto Verde (Green Deal) y Latinoamérica quiere seguirle los pasos para garantizar una nueva forma de consumo y producción a nivel global. Una que permita reducir los residuos a partir del ecodiseño y una mayor conciencia ciudadana.

Michael Kuhndt, Fundador y Director del Centro Colaborativo para la Producción y el Consumo Sostenible de Wuppertal (CSCP, por sus siglas en inglés), está convencido de que este cambio puede revolucionar la manera en la que cuidamos el planeta. “El 80% del impacto ambiental de los productos se determina en la fase de diseño”, explicó.

Durante el webinar “Economía circular: por qué los Estados y las empresas deben adoptar esta tendencia”, organizado por la Embajada de la Unión Europa en el Perú para periodistas locales, el experto alemán explicó que el principal desafío es que todos los productos sean elaborados para ser reutilizables.

“Todo empieza en el diseño. Si se diseña un producto considerando todos estos aspectos, probablemente vamos a tener más éxito a lo largo del tiempo. Pero debemos establecer una ley del consumidor”, aconsejó Michael, en relación a un marco normativo que establezca nuevas reglas para la reutilización y la refacción de artículos de consumo.

Así como una botella de plástico de agua San Luis puede convertirse en una nueva botella, un celular o un televisor deberían también poder ser reparados. De ese modo, disminuiría el volumen de desechos. “Tenemos que repensar el ciclo de producción y crear algo que llamamos ‘derecho a reparar’ para que se puedan recuperar las cosas que se dañan”, explicó.

Para Michael Kuhndt, el diseño es un pilar de la economía circular. Empresas como Coca-Cola a nivel global lo tienen en cuenta para una producción más sostenible.

La cultura del descarte está aún muy vigente: el 70% de objetos que existen en una casa se tiran a la basura después de dos años de uso, asegura Kuhndt. Y el 40% de los productos comprados por una persona a lo largo de su vida se emplea con poca frecuencia.

“Todos los productos deberían ser reparables, pero sobre todo fáciles de reparar”, aclara Michael. El nuevo acuerdo ecológico que plantea la Unión Europea se basa en esta nueva premisa: reparar, reutilizar, reciclar y repensar, pero no solo desde el consumidor, sino sobre todo desde el rol de las empresas como productoras de bienes de consumo. En este sentido, la Compañía Coca-Cola trabaja de forma activa en todos los países donde opera  desde el diseño, la recolección y las alianzas para cumplir con su compromiso global de vivir en Un Mundo sin Residuos.

En Europa, los buenos ejemplos empiezan a multiplicarse. El índice de reparabibilidad para aparatos electrónicos y eléctricos ya se ha puesto a prueba en Francia. La devolución de celulares descontinuados a cambio de dinero es una opción cada vez más atractiva en Alemania. Y el alquiler de jeans es una forma de limitar el consumo en los Países Bajos.

Para Michael, todas estas experiencias pueden ser aplicadas en naciones como el Perú y no solo en países ricos. “De repente, los países con más dinero tienen más fondos y generan más conocimiento, pero creo que cualquier país puede adoptar estos casos porque genera oportunidades de negocios, bienestar y progreso”, sostuvo.

Diego Mellado, Embajador de la Unión Europea en el Perú, agradeció la presencia de los periodistas en la capacitación sobre economía circular. 

Diego Mellado, Embajador de la Unión Europea en el Perú, recordó por su parte que desde Europa están dispuestos a ser aliados de Latinoamérica para concretar esta transición. “Hemos llegado al convencimiento de que la economía circular es el futuro. Por eso es necesario y fundamental prepararnos para esta gran transición ecológica”, afirmó.

Puedes ver la charla completa en este enlace.