Corría el año 2014 cuando Paula Tamayo, que hasta entonces había trabajado en una empresa de sostenibilidad ciudadana, se preguntaba qué podían hacer los ciudadanos de a pie para revertir la contaminación que genera la acumulación de residuos.

“Me di cuenta de que si bien existen varias oenegés trabajando en el tema, aún hay mucho por hacer”, sostiene Paula. Además de involucrarse activamente con este objetivo, buscó la manera de hacer que más personas se sumen al trabajo por la conservación. Para elló creó dos ejes que se sostuvieran mutuamente. Por un lado, asesorar a las empresas en temas de sostenibilidad y segregación de residuos; por el otro, crear Fussion: la marca de moda y accesorios realizados a partir de bolsas de plástico recicladas.

Según el accesorio, la fabricación de cada pieza toma un aproximado de dos horas.

Inspiración y capacitación en línea

Si bien Paula tenía conocimientos en manualidades y creación de objetos a partir de otros materiales como el papel, la bolsa de plástico era un nuevo material que abordar. Así que encendió su computadora y empezó a buscar información. “Todo lo que se puede ver en Fussion nace de lecturas y videos que encontré en Internet”, explica orgullosa la diseñadora autodidacta. “Es maravilloso ver cómo puedes hacer realidad lo que te imaginas, solo con la ayuda de esta herramienta tan poderosa”, enfatiza.

Lo que halló en su búsqueda fue que las bolsas de plástico reciclado podían, una vez cortadas sus bases y sus asas, termofusionarse y convertirse en un nuevo material más resistente. “Ponemos las bolsas una encima de la otra, las cubrimos con papel manteca y procedemos a plancharla con una plancha casera”, cuenta Paula sobre la producción del insumo base.

Más allá de unir bolsas y luego coserlas, Fussion combina colores y juega con diseños pensados en los diversos momentos del día. Así, entre su colección, se cuentan billeteras, bolsos de playa, carteras pequeñas, bolsos de la compra. Pero, además, Fussion busca que más personas se unan de manera activa al reciclado. “Los mismos clientes me traen las bolsas, con los colores que van eligiendo entre sus bolsas de descarte, a las que damos una segunda vida”, cuenta entusiasmada.

Capacitación en sostenibilidad

Como un libro abierto, Paula no solo diseña y produce sino que también capacita en temas de sostenibilidad a través de la empresa consultora que lleva su mismo nombre. “Lo que hacemos es trabajar con empresas que mediante su área de responsabilidad social crean cursos para diversos públicos. Ahí, con el trabajo de un equipo de educadores, enseñamos a aprovechar la diversidad de residuos para hacer nuevos objetos”, comenta.

“Buscamos que la gente se involucre, que sea consciente de que estamos usando una barbaridad de bolsas de plástico, materiales que son innecesarios”, agrega.

El éxito de Fussion ha hecho de que solo en el primer mes del 2018 ya se haya podido reciclar cerca de 600 bolsas; y que la difusión a través de la fórmula de marketing más antigua, el boca a boca, haya sumado a decenas de nuevos clientes.

Aunque no existen cifras exactas del uso de bolsas plásticas en Peru, un estudio exploratorio del Ministerio del Ambiente de 2014 indicó en el país se utilizarían 3.094 millones de unidades por año. Atendiendo esta situación, a inicios de año se presentó un proyecto de ley en el Congreso para que, en el plazo de dos años, los supermercados y otros establecimientos comerciales reemplacen las bolsas plásticas por otro material degradable y/o biodegradable. Se espera que la medida sea discutida en el pleno en los próximos meses.