El cuidado del medio ambiente puede estar presente en cada acción cotidiana. Desde tomar una botella de agua hasta segregar correctamente los residuos que se acumulan en casa. No hay esfuerzo menor. Todos cuentan cuando se trata de mantener un entorno limpio. Sin embargo, nada de esto tiene sentido si no se hace de forma colectiva, comprometiendo a ciudadanos, organizaciones y empresas.

Una botella, por ejemplo, no podría ser reutilizada de manera eficiente sin la ayuda de ciudadanos que se tomen el cuidado de descartarla correctamente. Tampoco sin el trabajo de miles de recicladores urbanos que diariamente acopian y procesan cientos de toneladas de plástico PET.

Además, son las acciones concretas de las empresas hacen la diferencia. En esa línea, Coca-Cola Perú y Arca Continental Lindley se han comprometido a construir una cadena que permita lograr Un Mundo Sin Residuos. Esto incluye iniciativas alineadas a reducir, reutilizar y reciclar los envases de plástico. Por ejemplo, para reducir, se producen empaques que tienen 30% menos de plástico; para reutilizar, se promueven los empaques retornables, y para reciclar, se aprovechan los envases reciclados para convertirlos en materia prima para fabricar nuevas botellas.

Este esquema tiene un único propósito: consolidar en el país una economía circular del plástico en el Perú. El compromiso del Sistema Coca-Cola Perú para alcanzar esta meta ya viene dando sus frutos: su portafolio es 100% reciclable y cuenta con botellas hechas con 25% de plástico reciclado. Así se aseguran empaques sostenibles.

El trabajo con los recicladores urbanos es una de las claves para lograr que el porcentaje de resina reciclada aumente en los nuevos envases de Coca-Cola.

Un Mundo Sin Residuos es un compromiso voluntario y en Perú, el esfuerzo del Sistema Coca-Cola va más allá, y a través del Acuerdo de Producción Limpia, pionero en Latinoamérica, se ha comprometido con el Estado peruano a seguir trabajando sobre tres ejes: 1) Mantener la incorporación de material reciclado en la fabricación de nuevos envases; 2) Incrementar la retornabilidad de los empaques y 3) Generar alianzas con diversos actores públicos y privados para impulsar el reciclaje.

Pero haber logrado un 25% de plástico reciclado en la fabricación de nuevas botellas no significa que el trabajo en empaques sostenibles de Coca-Cola Perú y Arca Continental Lindley haya terminado. El Sistema sigue adelante, impulsado por un compromiso mayor para lograr aportes beneficiosos para las comunidades y el planeta. Detrás de una simple botella se alinea el esfuerzo de muchos actores comprometidos con un mismo propósito: lograr Un Mundo Sin Residuos.