San Juan de Lurigancho no es tan solo el distrito más grande de Lima, ni el más poblado con más de un millón de limeños: es, además, el que genera cerca del 10% de todos los residuos sólidos de la ciudad (300 mil toneladas anuales) y uno de los seis distritos más contaminados por acumulación de basura. Si en toda la ciudad apenas se recicla el 1% de las 8.000 toneladas diarias de residuos, aquí el panorama es más alarmante.

Las cifras, como los residuos, se apilan, año tras año. Por ese motivo Wilton Torvisco, un innovador social y vecino de San Juan de Lurigancho, ha decidido emprender una tarea verdaderamente quijotesca: montado sobre un modesto triciclo quiere derrotar a ese gigante, que no es más que la contaminación disfrazada de indiferencia.

Las familias de San Juan de Lurigancho que participan del programa de reciclaje de EcoAyni pueden acceder a descuentos en productos orgánicos. 


Entre las inacabables calles de San Juan de Lurigancho, Wilton avanza como una hormiga sobre ruedas. Desde que decidió lanzar su “Tricivalla recicladora”, como parte de un plan piloto de su emprendimiento social EcoAyni, ha recorrido durante una semana los principales sectores del distrito.

La falta de un programa integral de reciclaje en el distrito lo hizo tomar acción. El ingenio se puso en marcha y convirtió una tricivalla publicitaria —tan común en las calles de San Juan de Lurigancho— en su mejor acompañante. ¿Por qué no la aprovechamos para recoger botellas de plástico de las casas?, se dijo. Algunas semanas después, compró un modelo de segunda mano, adaptó un contenedor y el proyecto se echó a andar.

“Escogimos una tricivalla, además, porque no contamina. Nuestro mensaje es que debemos cambiar nuestros hábitos, e inspirar a más familias”, dice Wilton, un optimista del reciclaje que ha logrado que más de 160 familias se inscriban en el plan a través de un formulario online. Los resultados han sido alentadores: más de 100 kilos de envases de plástico recolectados.

La “Tricivalla recicladora” de EcoAyni puede transportar hasta 19 kilos. En los cinco días que duró el plan piloto, recolectó más de 100 kilos de botellas de plástico. 


La “Tricivalla recicladora” no solo cumple la tarea de recoger los residuos casa por casa. Otro de los incentivos son los descuentos para la compra de productos orgánicos. La mecánica es sencilla: por cada kilogramo de botellas plásticas entregadas, los vecinos reciben diez puntos. “La alianza con el auspiciador que financia la tricivalla es clave. De esa forma, los vecinos tienen doble motivo para reciclar sus residuos”, explica Wilton.

Mirna Mendizábal lo ha podido comprobar. Vive en San Juan de Lurigancho desde hace más de cuatro décadas, y sabe bien que el reciclaje en su barrio aún es una palabra rebuscada. “Acá la gente no recicla mucho. Quizá por la falta de información. Por eso es muy bueno que se den estas iniciativas como la de EcoAyni. Yo me animé a participar porque ayudo a cuidar el medio ambiente y recibo descuentos”, dice.

Wilton es ingeniero en telecomunicaciones y su principal pasión es la innovación social. A través de EcoAyni quiere lograr un mundo sin residuos. 


Todos se benefician. Nadie se queda sin colaborar. No es casual que Wilton Torvisco haya decidido bautizar a su emprendimiento socioambiental como EcoAyni, una fusión entre el compromiso ecológico con esa palabra quechua que significa colaboración. “Nosotros creemos que la colaboración es el pilar de la sociedad para poder salir adelante y garantizar un mundo mejor, sin residuos”, dice.

En San Juan de Lurigancho, el sol ha decidido revelarse a la neblina limeña. Wilton vuelve a pedalear sin perder la concentración. Después de cuatro paradas, el contenedor está casi lleno: 15 kilos de botellas de plástico, que serán entregados a un centro de acopio. “Esta primera etapa del proyecto busca conocer qué tanto interés hay de los vecinos para participar en campañas de reciclaje”, explica.

El esfuerzo ha valido la pena. La problemática de los residuos sólidos en San Juan de Lurigancho debe empezar a resolverse. Junto a los voluntarios de EcoAyni, Wilton ha logrado crear una comunidad recicladora. El siguiente paso será aumentar la flota de tricivallas. Si todo marcha bien, quizá en algunos meses puedan ser cinco en total.

Los vecinos de San Juan de Lurigancho interesados en inscribirse en el programa de reciclaje pueden ingresar a esta dirección: http://bit.ly/tricivalla-afiliacion


“La tricivalla es un primer paso. En estos cinco días hemos podido conocer si las familias se sienten cómodas con este modelo de reciclaje”, explica Wilton, esperanzado. Los más de 100 kilos de plástico recolectados por él y sus aliados pueden parecer nada frente a las 843 toneladas de residuos sólidos que se generan al día en San Juan de Lurigancho. Pero, como buen Quijote, no se amilana. Sabe bien que la batalla recién empieza.