Desde hace más de cinco años, 33.000 vecinos de Surco han logrado que el 10% de los residuos sólidos de este distrito se reciclen. Eso ha sido posible, sobre todo, por el compromiso de cada uno de ellos de segregar en bolsas reutilizables el papel periódico, el cartón, los envases Tetrapak, las latas y el plástico, entre otros materiales.

La planta de segregación del distrito ubicada cerca al cruce de las avenidas Surco y Los Castillos procesa 13 toneladas al día. Desde las seis de la mañana recibe a los camiones que llegan desde los nueve sectores que conforman el décimo distrito más poblado de Lima (355.000 habitantes). A partir de ahí, empieza una tarea minuciosa para separar cada uno de los materiales para su correcto proceso.

El paso a paso del tratamiento de residuos en Surco

Mercedes Liria, Responsable de la Planta de Segregado de Surco, explica que el primer paso es el más importante y empieza en cada una las casas. “Si bien la planta tiene dos años, la campaña de sensibilización con los ciudadanos ya lleva diez, y ha permitido que el 10% de los residuos sólidos del distrito sean segregados para luego ser reciclados”, dice, mientras supervisa la separación de las grandes cajas de cartón, los RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos) y las botellas de vidrio.

Los envases Tetrapak, el papel, las botellas PET y las revistas y periódicos seguirán otro camino. Los 40 trabajadores que forman parte de la planta se encargan de que todo ese material ingrese a los diferentes contenedores. Una vez repletos vuelcan lo acumulado en una banda para transportar todos los desechos a la última fase del proceso. Unos envases, llamados sacas, son esenciales para trasladar todo el material separado según categoría.

Las prensas, al final del recorrido, hacen su parte: cada material será compactado en bloques del tamaño de un automóvil pequeño, que los trabajadores conocen como pacas.

En el caso de las botellas descartables, por ejemplo, de diez a doce sacas serán reducidas a una sola, que será trasladada a un almacén a la espera de su último y definitivo viaje: el reciclaje. Buena parte de ese material servirá para mejorar la planta, pues nada se desperdicia. Basta ver, por ejemplo, que las separaciones entre las áreas de trabajo están hechas en base a Tetrapak (cartón, polietileno y aluminio).


 

Una simple acción cotidiana puede ser determinante para el cuidado del medio ambiente

“El objetivo es aumentar la capacidad de la planta en 14 toneladas al cierre de 2018”, confía Mercedes, firme en su convicción de mejorar el procesamiento de los residuos en Surco.

Asimismo, otra de las metas trazadas, es que poco a poco Lima imite a otras ciudades que ya están utilizando los residuos como fuente de energía. “La mayor parte de los residuos se van a los rellenos sanitarios. Si aprovecháramos esa basura para otros fines, podríamos tener energía alternativa y evitarle mayores daños al medio ambiente”, comenta Mercedes.

Aunque aún queda mucho por hacer, ya son 33.000 los vecinos convencidos de que el adecuado tratamiento de los residuos puede traerles beneficios personales y a nivel ambiental. “Cada uno de ellos recibe una bolsa reutilizable que tiene un código QR. Así pueden sumar puntos y tener descuentos en los arbitrios. Pero el objetivo, finalmente, es que todos sean más cuidadosos con el medio ambiente, que se les haga un hábito reciclar”, finaliza Mercedes.

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