A Lola Apolinario nunca se le acaban las ideas cuando se trata de ayudar a su comunidad:  botellas de vidrio convertidas en vasos de colección, árboles de Navidad con adornos hechos en base a plástico PET, neceseres decorados con tapitas de plástico. Y ahora llegó el turno de los protectores faciales elaborados con botellas recicladas para el programa Mi Bodega Abierta de Inca Kola, que serán repartidos a miles de bodegueros por Coca-Cola Perú y Arca Continental Lindley .

En la mente de Lola, el arte, el reciclaje y la solidaridad hablan el mismo idioma. Artista plástica de formación y protectora del medio ambiente por convicción, la Directora de Imaginarios Perú se ha convertido en referente del reciclaje creativo. Desde hace 11 años, con su emprendimiento socioambiental ha conseguido darle un segundo uso a materiales como el plástico, el cartón y la madera, creando además trabajo para más mujeres.

“En Imaginarios Perú nos dedicamos a transformar residuos y generar oportunidades. Por eso es muy importante que todos continúen reciclando en esta pandemia”, dice Lola, mientras dirige a Sara, Anita y Erlinda, vecinas de El Agustino, encargadas de la producción de los protectores faciales hechos con plástico reciclado. Para ellas, cada botella correctamente segregada es una oportunidad de tener un empleo digno.

Los protectores faciales elaborados por Imaginarios Perú para Mi Bodega Abierta de Inca Kola permitirán que miles de bodegueros atiendan de forma más segura.

“Muchas cosas he aprendido a hacer acá en Imaginarios gracias a la señora Lola. Ahora estamos haciendo los protectores faciales. Por eso no botemos las botellas, juntémoslas. Así ayudamos a nuestro ambiente y a nuestras familias”, dice Anita Huayra, una de las colaboradoras más leales de Lola en Imaginarios Perú, que llegó a Lima desde San Pedro de Coris en Huancavelica.

El torrente de ideas que fluye por la cabeza de Lola se perdería sin mujeres como Anita, inspiradas por su liderazgo. Entre todas hacen que la meta de Un Mundo Sin Residuos, trazada por la Compañía Coca-Cola al 2030, sea posible.El potencial de las mujeres peruanas es enorme, sobre todo en el cuidado del medio ambiente”, dice Lola, quien aprendió de sus padres a nunca rendirse: Santa Páucar y Emiliano Apolinario sembraron en ella el deseo de construir un mundo mejor.

En tiempos de pandemia el reto ha resultado aún mayor. El ingenio de Lola y su socio Máximo Atachao tuvo que salir a relucir: una botella de tres litros de Coca-Cola o Fanta recortada pudo convertirse en un protector facial. Pero la idea escaló: Coca-Cola Perú les propuso elaborar 1.500 protectores faciales para entregar gratuitamente a bodegueros como parte del programa Mi Bodega Abierta de Inca Kola. Y por eso, para atender una producción más grande, esta vez utilizaron láminas ya procesadas de plástico PET reciclado.

En su taller de El Agustino, Lola y un grupo de vecinas se encarga de elaborar los protectores faciales bajo todos los protocolos de seguridad. 

“Lo que nos ha permitido esta pandemia es sacar lo mejor que tenemos en la parte de creatividad e innovación. Así desarrollamos proyectos de calidad para ofrecer a aliados como Coca-Cola y también para donar a nuestros vecinos”, dice Lola. Porque cada protector facial que se vende o financia por alguna organización permite que otro sea entregado gratis a madres y ancianos en condición de riesgo.

Existe solo un requisito para que cada idea que nace de la mente de Lola se concrete: debe tener un impacto positivo en el planeta y en su comunidad. “La iniciativa de los protectores faciales, por ejemplo, nos permite generar empleo para nuestras vecinas. Pero a la vez protegemos el medio ambiente y a los bodegueros expuestos en esta pandemia”, explica.

Hasta el momento, Lola y su batallón de mujeres creativas de El Agustino han conseguido reaprovechar una tonelada de botellas de plástico con sus diferentes iniciativas. Los protectores faciales de Inca Kola, pero también los talleres en línea de reciclaje creativo del programa “Cocreando vida sostenible”, demuestran que la economía circular se consolida en el Perú. Y eso es gracias a mujeres que inspiran y transforman como Lola.

Formada en la Escuela Nacional de Bellas Artes, Lola vuelca todo su conocimiento artístico a la elaboración de productos creativos con material reciclado 

Coca-Cola tiene el compromiso global de impulsar y potenciar el desarrollo económico de más emprendedoras y mujeres en situación de vulnerabilidad. La meta de empoderar a cinco millones de ellas al 2020, como parte de la iniciativa 5by20, fue alcanzada con éxito. Y seguiremos trabajando para acompañar a mujeres como Lola, que se esfuerzan por transformar el planeta y sus comunidades.