Diez años han pasado desde la creación de Recíclame, una asociación sin fines de lucro impulsada por las principales empresas peruanas del sector manufacturero en favor del reciclaje de residuos sólidos. El balance, hasta ahora, es alentador: 70 empresas alineadas a esta causa. Pero para Marco Mejía, Presidente del Directorio de Recíclame, el siguiente paso debe ser más ambicioso y proponerse consolidar un modelo de economía circular.

A partir de su experiencia como Director de la empresa Owens-Illinois en Latinoamérica ha podido constatar que se suman las iniciativas para reforzar una cadena de reciclaje que permita transformar los residuos en nuevos insumos para la industria. “Definitivamente hay empresas que esto ya lo tienen en el ADN de la compañía. Empresas como Coca-Cola están tratando de extender esto a otras industrias similares”, explicó.

Sin embargo, Mejía cree que el nuevo desafío es encontrar las razones de por qué otras industrias similares aún no aprovechan esta oportunidad. “Nuestra preocupación está en qué más se puede hacer para que surjan otros casos”, dijo a Journey.

La elaboración de una Hoja de Ruta hacia la Economía Circular, por parte del Ministerio de la Producción, ha sido el punto de partida. La meta es articular a todos los sectores de la cadena de valor: desde los productores industriales, pasando por la academia y su capacidad de innovación, las autoridades locales y sus planes de manejo de residuos sólidos, hasta los consumidores y recicladores, piezas esenciales del reciclaje.

Este impulso estatal por propiciar las condiciones adecuadas para una economía circular a todo nivel en el Perú es fundamental, pero Mejía considera que el sector manufacturero tiene un rol decisivo. “Uno de los valores más importantes de la economía circular es que lo que hoy es materia prima y mañana es un desecho puede volver a ser materia prima, y los únicos que pueden hacer eso son los industriales”, explicó.

Marco Mejía, Presidente del Directorio de Recíclame, junto a Fabiola Muñoz, Ministra del Ambiente, y Carlos García, Gerente General de la Sociedad Nacional de Industrias. 


Buena parte de los residuos sólidos reaprovechables generados por la sociedad corresponden a productos elaborados por la industria manufacturera. “El sector comercial puede colaborar. Es el canal facilitador, pero ellos no transforman. Los que transformamos somos los industriales; y si encontramos la manera de hacer de esto un negocio sostenible en el tiempo, más allá de ganar dinero o no, seremos los llamados a hacer que esto fluya, se concrete y continúe por muchos años más”, sostuvo Mejía.

Por eso está a favor de generar estudios más certeros que permitan medir los distintos esfuerzos de las empresas peruanas, y lograr interconectarlas de manera más eficiente para generar un modelo integral. Un verdadero sistema de economía circular en el que la Hoja de Ruta propuesta desde el Estado constituye una herramienta muy útil para marcar el camino a seguir. “Marca un punto de origen y un punto de llegada”, indicó.

Para Mejía, lo valioso de esta propuesta es su carácter participativo. “No se trata solo de una preocupación del sector privado. Tampoco es solo un tema que se plantea desde el sector público. Es un tema interrelacionado”, explicó. Sin olvidar el valioso rol de la ciudadanía, a partir de un consumo cada vez más responsable: “Nuestro pueblo ya está empezando a reciclar y a mover cada vez más toneladas de material reciclado”.

En ese sentido, destacó el esfuerzo de Recíclame por organizar el primer Simposio Internacional “Reciclando Hacia Una Economía Circular”, el pasado 25 y 26 de octubre, en el que participaron los representantes de organizaciones homólogas de otros países de la región. André Vilhena y Laura Reyes, del Compromiso Empresarial por el Reciclaje (CEMPRE) de Brasil y Colombia, respectivamente, compartieron sus avances.

“Se trata de acelerar el proceso de aprendizaje, el proceso de diseño, el proceso de idealización de un modelo de reciclaje para el Perú. No queremos inventar la rueda. No queremos empezar desde cero. Estas asociaciones sin fines de lucro, similares a la nuestra y que existen también en Uruguay, Argentina, Chile, México y Colombia pueden aportarnos experiencias positivas para avanzar hacia una economía circular”, finalizó