El reloj es implacable. Una vez de cabeza, los granos no paran de caer. En lugar de arena, Diego Vicuña ha colocado partículas de plástico triturado. Y todos los que se paran frente a su obra, instalada en el ingreso del Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú, entienden que este no es un reloj cualquiera. No da la hora. Solo avisa que el planeta debe ser salvado antes de que sea demasiado tarde.

Nadie se queda con las ganas de darle vuelta al enorme reloj hecho de acero y ver cómo se escurre el tiempo. Diego lo ha cronometrado: 56 segundos. Desde que decidió participar en el concurso organizado por la Facultad de Arte y Diseño de la PUCP y Coca-Cola Perú, tenía claro que no presentaría una escultura convencional. La convocatoria exigía una pieza hecha con material reciclado, pero él quiso ir más allá.

Dos meses en el taller y varias visitas a la playa Costa Azul de Ventanilla para recoger microplásticos dieron como resultado algo más que un reloj. La obra Microplásticos de Diego Vicuña, a modo de mockumentary (falso documental), incluye una instalación, como si se tratara de una exposición de museo, sobre la relación simbiótica entre el hombre y el plástico, reflejada en los geoplásticos de un futuro quizá no muy lejano.

La presentación contó con el respaldo de Gunther Merzthal, Director de Educación, Cultura y Ciudadanía Ambiental del Ministerio del Ambiente.

La experiencia de Diego como paleoartista es la clave para que los elementos imaginarios se confundan con la realidad. Los restos de plástico y las infografías suman a favor de la verosimilitud. “Se proyecta a un futuro, a cómo va a ser el mundo en algunos años cuando ya el plástico esté incorporado de lleno en el ambiente más de lo que está ahora”, explica Verónica Crousse, Decana de la Facultad de Arte y Diseño de la PUCP.

El jurado no dudó en anunciarlo como el ganador del concurso. Si el objetivo era provocar en el espectador un cuestionamiento sobre su propio rol frente al tratamiento de los residuos sólidos, Diego lo consiguió. “Ha logrado que a partir del arte reflexionemos sobre en dónde no deberían terminar nuestros residuos”, dijo Gianina Jiménez, Gerente de Sostenibilidad y Relaciones Institucionales de Coca-Cola Perú.

La elección del lugar para montar la obra tampoco quedó suelta al azar. Marco Mühletaler, director del Centro Cultural de la PUCP, estuvo de acuerdo en democratizar la muestra, colocándola en el ingreso del edificio. “La idea es que esta sea una muestra abierta. Una muestra que está en la calle. Ha tomado la entrada del Centro Cultural para que pueda ser accesible a cualquier ciudadano que esté de paso”, afirma Gianina.

Todo el material utilizado en la obra Microplásticos fue recolectado en la playa Costa Azul de Ventanilla por Diego y un grupo de voluntarios.

 

Así, la obra de Diego convive junto al módulo de Un Mundo Sin Residuos. Ambas muestran dialogan entre sí: mientras que una propone un futuro con el plástico en el medio ambiente,  la otra otorga soluciones para que los residuos se conviertan en nuevos envases y se evite así la contaminación del planeta. El reloj de microplásticos es el recordatorio: solo es cuestión de tiempo.

“La propuesta no está diciendo que el plástico no se debe usar: es parte de nuestras vidas, es un material que usamos todos y está en todos lados, pero debemos tratar de tener una buena convivencia siendo responsables en su uso”, aclara Diego, egresado de la PUCP y conservador del Museo de Historia Natural de la Universidad Ricardo Palma.

Para Marco Mühletaler, más allá de la obra en sí, el esfuerzo colectivo refleja el compromiso de los diversos actores involucrados en impulsar el reciclaje a través del arte. “Esta actividad es solo el inicio de una colaboración de estas tres instituciones: la Facultad de Arte y Diseño, el Centro Cultural y Coca-Cola Perú”. Gianina no hizo más que respaldar esta idea: “Esto cobra más valor porque creamos ciudadanía a partir de las alianzas”.

La muestra Microplásticos estará disponible hasta marzo del próximo año en el Centro Cultural de la PUCP. Si quieres conocer más historias sobre cómo Coca-Cola Perú recupera y reutiliza sus envases de plástico, dale clic aquí.