El agua es un recurso indispensable para enfrentar las urgencias del presente, pero también los desafíos del mañana. La pandemia nos está recordando lo evidente: la ecuación de la vida solo es posible con agua. Agua que hoy es necesaria para lavarse las manos al volver a casa, desinfectar alimentos con lejía y atender a millones de enfermos alrededor del planeta.

Ante la emergencia sanitaria, cada fuente de agua en el mundo ha cobrado una mayor relevancia para la humanidad. Por eso es que la ciudad de Oxapampa celebra sus 129 años de fundación renovando su compromiso con el cuidado del agua y haciendo un llamado sobre la importancia de preservar la Reserva de Biosfera Oxapampa Asháninka Yánesha-BIOAY, ubicada en la región Pasco.

En esta área emblemática, Coca-Cola Perú desarrolla desde el 2014 el proyecto “Gestión participativa para la conservación, reforestación y manejo de áreas de interés hídrico en la Reserva de Biosfera de Oxapampa Asháninka Yánesha”, en alianza con la Fundación Avina y el Instituto del Bien Común (IBC) y con el apoyo de los gobiernos locales, incluyendo a la Municipalidad Provincial de Oxapampa.

Este proyecto, que ha permitido la recuperación y conservación de 2.179 hectáreas de bosques ribereños, también se ejecuta gracias al compromiso de las comunidades nativas, agricultores y ganaderos, que se han mostrado dispuestos a apostar por la conservación.

El origen del agua en la selva central del Perú está en las microcuencas de las zonas altas de Oxapampa. Cada árbol es un captador natural de gotas de lluvia y neblina.

En las seis microcuencas incluidas en esta iniciativa, ya son 42 los “Guardianes del Agua y los Bosques” que se han comprometido, mediante la firma de “Acuerdos Recíprocos por Agua” (ARA), a reforestar y cuidar el curso natural de arroyos y riachuelos en esta zona de la selva central del Perú. De ese modo, los árboles se convierten en el hogar de comunidades epífitas, formadas por musgos y flores, que filtran la neblina y la devuelven purificada. Allí, gota a gota, empieza el largo y paciente recorrido de los ríos de la cuenca del Pachitea.

“El trabajo en los últimos meses no ha sido sencillo por la pandemia. Pero estamos en el proceso de firmar tres nuevos acuerdos que nos permitirán preservar 100 hectáreas más de bosque. Sin la voluntad de estos firmantes sería todo más difícil”, explica Guido Casimiro, especialista en cuencas hidrográficas del Instituto del Bien Común.

El origen del agua es preservado con cada semilla plantada por los “Guardianes del Agua y los Bosques”. Hasta el momento, son más de 80.000 árboles (uculmano, diablo fuerte, nogal) sembrados en la Reserva y, en total, son 864 hectáreas revegetadas en la cuenca del río Pichi.

Esta acción, entre muchas otras que se desarrollan alrededor del mundo, permiten que  la Compañía Coca-Cola cumpla desde 2015 con su compromiso global de devolver a la naturaleza más del 100% del agua que utiliza en sus bebidas.

Cada gota cuenta. Hoy más que nunca. Por eso la campaña “Volvamos al origen” de Coca-Cola cobra una mayor vigencia. El mensaje sigue siendo el mismo: el compromiso es de todos. Los Acuerdos Recíprocos por el Agua, firmados con propietarios, así como los Acuerdos de Conservación, pactados con comunidades nativas, son el mejor ejemplo de que solo juntos se puede salir adelante.

Propietarios como Rosalinda Rendich han hecho posible que más de 1300 hectáreas de bosques sean conservados y reforestados en la Reserva de Oxapampa.

“Esta pandemia nos está haciendo repensar las cosas. Muchas personas están dándose cuenta del valor de la conservación de los bosques y el agua”, explica Alex Bottger, especialista en gestión ambiental del IBC. En Puerto Bermúdez, donde supervisa la conservación de los bosques, está a punto de lograr que cuatro nuevos acuerdos se firmen en los próximos meses. “Seguimos avanzando”, dice.

Propietarios, ganaderos, productores y comunidades nativas en los distritos de Oxapampa, Huancabamba y Chontabamba tienen motivos para celebrar: este año se cumplen seis años ininterrumpidos preservando la cuenca ribereña del Pachitea, que nace en el nevado Huaguruncho en las alturas de Pasco. “Estamos por un buen camino. Toma su tiempo, pero viendo el compromiso de los firmantes tenemos razones para creer”, dice Guido.

En este rincón de la selva central, declarada hace 10 años Reserva de Biosfera por UNESCO por su alta captación de oxígeno para el planeta, el agua está a salvo. Seguirá fluyendo para alivio de la humanidad. “Ahora más que nunca, frente a la pandemia, es indispensable conservar nuestras fuentes de agua, y solo lo conseguiremos cuidando nuestros bosques de cabecera”, explica Guido.

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