Ana Lelis Mendizábal no tiene el aspecto de una superheroína de película. Menuda y de mirada huidiza, la Directora de la escuela N°70095 de Potojani Chico —cerca al lago Titicaca, en Puno— tiembla ligeramente y su voz se entrecorta. Los nervios la delatan. Tras viajar por casi 20 horas en autobús, acaba de recibir el Premio Nacional de Cultura del Agua 2018 al mejor Proyecto Educativo en la subcategoría de Escuelas Públicas.

Los aplausos que recibe de los más de 150 invitados que colman el auditorio de la Autoridad Nacional del Agua en San isidro la intimidan aún más. Su labor amerita tal reconocimiento, ya que, junto a los niños del colegio bilingüe y multigrado, ha logrado lo imposible: que el agua alcance para todos. Y todo con sus propias manos.

Después de una perseverante labor de tres años, Ana consiguió implementar un sistema de crianza y cosecha de agua a través de cotañas, reservorios naturales realizados en base a barro y paja. Pero antes, en medio de la estepa puneña, tuvo que detectar junto a sus alumnos un ojo de agua para aprovechar la corriente de un manantial subterráneo.

“Todo se hizo en armonía con la naturaleza”, dice Ana. El pago a la Pachamama, en compañía de varios sabios andinos, fue el paso obligatorio para hacer que el agua fluyera hasta la escuela y también hacia la comunidad. “El agua tiene su propio rumbo y lo respetamos. Dejamos que avanzara y recién en esa dirección trazamos nuestros canales. Padres, niños, profesores, todos trabajaron unidos”, agrega.

Así, la escuelita de Potojani Chico logró que sus tuberías volvieran a estremecerse y que sus tierras secas se convirtieran en biohuertos generosos. “Los niños ahora ya pueden lavarse las manos y cultivar sus propias hortalizas. Pero, sobre todo, no solo ven al agua como un elemento, sino como a un ser vivo, una hermana, una madre que los cuida”, aclara.

Desde entonces, todo ha cambiado en esa localidad. El sistema curricular ha empezado a valorar mucho más las experiencias vivenciales de los alumnos en contacto con la tierra, y la comunidad ha decidido replicar esta experiencia en la zona alta del pueblo, para abastecerse de mayor cantidad de agua. El conocimiento ancestral lo ha hecho posible.

Gianina Jiménez, Gerente de Relaciones Institucionales y Sostenibilidad de Coca-Cola Perú, reafirmó el compromiso de la Compañía con el cuidado del agua

“Es un orgullo ser maestra”, alcanza a decir Ana antes de que se le quiebre la voz. “Este Premio, siendo de una escuela tan pequeña, nos alienta a seguir trabajando por la educación de nuestros niños. Agradezco a la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y a      Coca-Cola, que realmente nos dan la oportunidad de cumplir este sueño”, agrega la Directora.

Asimismo, otras 33 organizaciones privadas, instituciones públicas, fundaciones, asociaciones comunitarias y emprendedores fueron premiados en cinco categorías: Buenas Prácticas en Gestión de Recursos Hídricos, Proyectos Educativos, Investigaciones, Medios de Comunicación y Publicaciones Periodísticas; y “Certificado Azul”, categoría especial dirigida a empresas hídricamente responsables.

Muchos de los casos salen del anonimato en este encuentro, como el de Juan Villantoy, Director de la Asociación de Líderes de Educación Verde, que, tras 11 años ha logrado que las comunidades de San Antonio de Jicamarca, entre los cerros de San Juan de Lurigancho y Huarochirí, consigan la autosuficiencia hídrica a partir de un sistema de atrapanieblas. “El agua es vida, y lo estamos demostrando a través de la ciencia y la innovación”, dice el ganador de la subcategoría de Asociaciones Comunitarias.

Gianina Jiménez, Gerente de Relaciones Institucionales y Sostenibilidad de Coca-Cola Perú, destacó que en esta tercera edición participaron 148 iniciativas de todo el Perú, lo que refleja la preocupación por preservar el agua, un bien cada vez más escaso. “Si no entendemos la importancia del cuidado del agua, pronto nos encontraremos ante una encrucijada. Por eso, en Coca-Cola hemos asumido este desafío como propio y por ello, también nos hemos sumado al exitoso Premio Nacional Cultura del Agua”, afirmó.

Como representante de Coca-Cola Perú, coorganizadora del evento, Gianina recordó que la Compañía está comprometida con el uso responsable del agua: “Desde 2015, reponemos a la naturaleza el 100% del agua que utilizamos en la fabricación de nuestras bebidas. Eso gracias a que, en 2014 iniciamos, junto a Fundación AVINA y el Instituto del Bien Común, un programa para la conservación, recuperación y manejo de las zonas de interés hídrico en la Biosfera de Oxapampa, reabasteciendo un millón de metros cúbicos de agua al año”.

Jorge Ganoza, Gerente General de la ANA, se encargó de clausurar la edición 2018 del Premio Nacional Cultura del Agua, dejando claro que la gestión de este recurso no solo depende de su institución como ente rector. “Es tarea de todos, de entidades públicas, privadas y de la sociedad civil”, aseguró.