El reciclaje ha empezado a tomar cada vez más fuerza entre los peruanos. Pequeñas y grandes acciones se multiplican: segregado en hogares, reutilización de envases, rediseño de empaques y campañas de sensibilización. La tarea es de todos: ciudadanos comprometidos y recicladores de base han dado los primeros pasos, de la mano del Estado y de empresas como Coca-Cola, que tiene un importante compromiso para lograr Un Mundo sin Residuos.

¿Pero cuánto se ha avanzado al respecto? ¿Qué le hace falta al país para convertirse en una verdadera economía circular? El reciente informe “Ciudadesss del Perú. Primer Reporte Nacional de Indicadores Urbanos 2018” trata de responder esas preguntas. Elaborado por WWF (World Wildlife Fund) y Periferia, es el primer esfuerzo para mapear la situación en materia de sostenibilidad ambiental de las 30 principales ciudades del país: 25 capitales de región, incluida Lima, y cinco ciudades emergentes.

La atención prioritaria hacia las ciudades tiene una razón de peso: el 78,2% de la población peruana vive en grandes urbes, que, pese a ocupar apenas el 2% del territorio del país, consumen el 78% de la energía y generan el 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero. De ahí la necesidad de realizar una radiografía ambiental sobre gestión integral de residuos sólidos.

“El reporte revela la gran necesidad de contar con un sistema que nos permita medir la calidad, sostenibilidad y competitividad urbana en toda su complejidad. Solo así podremos diseñar mejores políticas urbanas, calcular su efectividad y garantizar el acceso equitativo a bienes públicos”, explicó Anna Zucchetti, Directora de Periferia, en entrevista con Journey.

“Brasil, Colombia y Chile ya cuentan con un sistema de indicadores y estándares de calidad de vida urbana. Las ciudades están en agenda, existen políticas urbanas muy precisas donde se miden los resultados y los impactos que generan las acciones realizadas. En el Perú aún no lo tenemos. Solo si nos medimos podremos saber cómo estamos avanzando o retrocediendo”, añadió.

La actividad de los recicladores urbanos es crucial para el aumento del reciclaje en el Perú. Coca-Cola se ha comprometido a acompañarlos en su formalización. 

Una gran tarea por delante

Según Marcos Alegre, Ex Viceministro de Gestión Ambiental y actual Representante del Grupo GEA, dos indicadores generan mayor atención: la gestión de los residuos sólidos y el cuidado del agua: “Si bien han habido algunos avances en materia de calidad ambiental, todavía tenemos grandes deudas. Veo una correlación directa entre el tamaño de las ciudades y los grados de industrialización, y la calidad ambiental”, sostuvo.

Eso se puede notar en las cifras de residuos generados por las ciudades más grandes. Solo una metrópolis como Lima tiene que manejar más de 5.500 toneladas de residuos domiciliarios al día.

A pesar de estas cifras, Marcos Alegre considera que la economía circular es posible. Sobre todo, si se toma en cuenta que recién en el 2016 el término apareció por primera vez en la normativa peruana como parte de la Ley General de Residuos Sólidos. “Creo que recién estamos dando los primeros pasos hacia una economía circular”, aseguró.

En ese sentido, Marcos destaca la importancia de que este nuevo paradigma se impulse también desde la industria, para impactar en los consumidores. “El Acuerdo Producción Limpia entre el Ministerio del Ambiente, Produce y el Sistema Coca-Cola, marcó un hito en la gestión de los residuos sólidos en el Perú. Es un primer paso hacia la economía circular porque es un acuerdo voluntario donde una gran corporación se compromete a determinadas metas concretas de recuperación y reciclaje de plástico en sus envases”, afirmó.