Los integrantes de esta empresa social restauran objetos y artículos domésticos; una tarea de gran aporte a la sociedad y de un significativo valor en el camino por Un Mundo sin Residuos. Junto con Sinba y Soluciones Conjuntas, son aliados de Coca-Cola Perú en el impulso al programa Mi Barrio Lindo.

Muchos peruanos compran productos usados, como televisores o refrigeradores, en mercados conocidos como “cachinas”, que no suelen garantizar un estándar mínimo de calidad o seguridad. Al mismo tiempo, anualmente y solo en la ciudad de Lima se desechan alrededor de 200 toneladas de objetos usados, lo que genera un impacto negativo en el ambiente.

Frente a esta desafiante situación surgió Recidar, una empresa social que busca impactar en la vida de los ciudadanos de Lima Sur ofreciéndoles la posibilidad de tener un acceso digno y justo a bienes reutilizados. “En Recidar le damos una segunda vida a objetos usados, para que personas con pocos ingresos puedan mejorar su calidad de vida”, apunta Boris Gamarra, fundador y gerente general de Recidar.

El equipo de Recidar ofrece un servicio de recojo gratuito de objetos usados que las familias ya no necesitan, para trasladarlos a su local base en el distrito de Villa El Salvador, donde los artículos pasarán por un proceso de restauración y reparación para extender su período de vida, darles un nuevo valor y exhibirlos en las tiendas a las que ellos prefieren llamar “bazares solidarios”.

Los objetos restaurados se venden a precios accesibles para que las familias de menos recursos puedan acceder a ellos

“Cuando realizamos el trabajo de restauración de un mueble, un electrodoméstico o un juguete, uno sabe que va a llegar a un núcleo familiar con bajos recursos, que esa persona va a llenar un espacio vacío en su hogar y, sobre todo, que va a facilitar su vida”, reflexiona Esteban Briceño, coordinador de recojo de Recidar.

El proyecto, sin embargo, no consiste únicamente en ofrecer objetos de buena calidad a precios bajos, sino también en brindar conocimientos sobre economía circular o desarrollo sostenible a personas que no tengan acceso a este tipo de información. De esta manera, pueden tomar conciencia de un proceso de compra que los empodera e impulsa el desarrollo de su comunidad.

Y es este interés por sumar a cada vez más peruanos a la economía circular el que lo convierte en uno de los aliados ideales para Coca-Cola Perú en Mi Barrio Lindoel nuevo proyecto para promover el reciclaje y la construcción de barrios limpios, sostenibles y solidarios que impulsa en alianza con Recidar, Sinba y Soluciones Conjuntas

El equipo de Recidar está compuesto por 25 personas

Ganadores del Desafío Kunan

El Desafío Kunan volvió a premiar en 2020 a emprendimientos sociales y ambientales que se desarrollan en Perú con un impacto positivo. Su trabajo es reconocer los proyectos que destaquen por ser innovadores, escalables y sostenibles. Y Recidar fue uno de los ganadores.

El premio, que incluye dinero y acompañamiento técnico, significa para Recidar la oportunidad de llevar la empresa a un siguiente nivel. “Ganar el Desafío Kunan nos ha servido para posicionar el trabajo que muchas veces no es valorado por la sociedad y para que el equipo de Recidar sienta que vamos por buen rumbo. Nos incentiva a mejorar nuestros objetivos y a que más empresas se unan a nuestro movimiento”, agrega Boris.

Recidar aporta a la construcción de un mundo mejor dándole una segunda vida con enfoque social a objetos que potencialmente podrían contaminar ecosistemas o generar puntos críticos en la ciudad. Un objetivo compartido por Coca-Cola Perú, que integra la Red Kunan, conformada por más de 190 emprendimientos sociales y ambientales a nivel nacional. Y es que la Compañía Coca-Cola tiene el compromiso global de trabajar por Un Mundo Sin Residuos de la mano de aliados del ecosistema de emprendimiento.

Hasta el momento, Recidar ha atendido a más de 200.000 clientes, ha recibido objetos de más de 8.000 familias y donaciones de 60 empresas. El equipo ha restaurado alrededor de 300.000 objetos y generado 150 toneladas de material reciclado.

La encargada de atender a los clientes en el Bazar Solidario, Jackelin, cuenta que lo que más le impresiona es que, cuando los niños entran al bazar, corren hacia la zona de juguetes y empiezan a pedir en voz alta: “Mamá, ¿me lo puedes comprar? Cuesta solo un sol, ¡tan barato!”. A ella le emociona ver que las mamás pueden complacer a sus hijos, y se siente identificada, pues no solo es una de las 25 personas que trabaja en la empresa, sino que ella también pudo equipar su casa gracias a la solidaridad transformadora de Recidar.

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