Jugar es la forma más efectiva de aprender. Y si hablamos de generar conciencia ecológica en los más pequeños de la casa, permitir que participen directamente en actividades entretenidas que ayudan al cuidado del medio ambiente, podría ser la mejor receta. Esto es ahora posible en el Ecoparque de Jesús María, donde los niños -y los no tan niños- pueden desarrollar su gusto por la cultura ambiental a través de un recorrido lúdico en contacto con la naturaleza y el reciclaje.

El Ecoparque en sí es un testimonio de que nada es imposible. La Municipalidad de Jesús María rescató una hectárea del Campo de Marte desatendida por años y creó un espacio de educación ambiental a partir de tres sus principales pilares: el programa Residuos Cero que impulsa el reciclaje y el compostaje, el programa Acción Verde, que apunta a sembrar 10 mil árboles, y el programa de Gestión Educativa Ambiental.

Según Ana Mendoza, Asesora ambiental de Jesús María y gestora del Ecoparque, la recuperación del área tardó más de seis meses y contó con la participación de jardineros, obreros y trabajadores de la municipalidad. “Todo aquello que podía ser reutilizado sirvió para decorar las zonas del parque: desde bancas y llantas hasta contenedores en desuso”, explicó.

Y nada de esto sería posible sin el apoyo de ecosocios como Coca-Cola Perú, que busca que cada vez más peruanos se sumen a la lucha por Un Mundo sin Residuos.

Estas son siete de los atractivos que no te puedes perder en el Ecoparque de Jesús María. 

1. Zona de juegos para niños. Unos viejos contenedores subterráneos y unas cuantas llantas han servido para crear el escenario perfecto para una foto familiar.

2. El árbol del compromiso. Un total de 2.800 botellas de plástico PET conforman este árbol, en el que los visitantes pueden dejar escrito su compromiso ambiental.

3. El vivero de colores. Son más 5.000 ejemplares de plantas recién germinadas las que se lucen en el Ecoparque. Los jardineros estarán atentos a cualquier consulta.

4. El biohuerto mágico. Aquí donde antes solo había desmonte y maleza, ahora se cosechan lechugas y zanahorias. Los niños pueden tomar talleres sobre horticultura.

5. La planta de compostaje. El tratamiento de los residuos orgánicos es otro de los atractivos. Los visitantes aprenderán lo necesario para aplicar esta técnica en casa.

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6. El área de descanso y ecoarte. Aquí el ingenio sobra: un pequeño mural hecho con tapitas de plástico, muebles elaborados con cilindros y sillones con llantas.

7. El módulo de Un Mundo sin Residuos. El simulador que muestra el proceso de reciclaje de una botella de San Luis es la mejor forma de acabar el recorrido.