Con un guante en la mano derecha y una bolsa vacía en la izquierda, un grupo de personas recorre las calles de Barranco en busca de latas de cerveza, paquetes de galletas, bolsas plásticas y otros residuos escondidos entre los arbustos. Visten polos, shorts, leggins y zapatillas, y mientras recogen la basura van trotando. Son miembros de “ Plogging Perú ”, un colectivo que mezcla dos pasiones: el deporte y el cuidado del medio ambiente.

Se reúnen un domingo al mes y lo primero que hacen es calentar, estirar y luego hacen sentadillas. Denise Chávez, fundadora y coordinadora del colectivo, explica al resto que es necesario agacharse preventivamente para evitar una lesión a la hora de recoger los desperdicios mientras corren. “Recogemos todo lo que es residuo sólido; o sea, latas, botellas, algunos papeles, bolsas de caramelos y de galletas”, cuenta Denise, arquitecta y empleada en una empresa inmobiliaria. Esta mañana la acompañan su novio, una compañera del trabajo, algunos vecinos y miembros de la página de Facebook del colectivo que vieron las publicaciones y se animaron a pasar un día diferente. En total, son una decena.

BASURA OLVIDADA

El recorrido empieza en la avenida Sáenz Peña y continúa por el jirón Batalla de Junín, en paralelo al malecón. Los voluntarios deben hurgar debajo de las bancas, alrededor de los postes, detrás de los autos. Los vecinos que salen a esta hora a pasear a sus perros los miran con extrañeza. Un padre, que lleva de la mano a sus hijos, dice en voz baja: “Mira, ellos están recogiendo la basura que nosotros botamos”.

“Las municipalidades se encargan básicamente de recoger todo lo que está en las calles y en puntos de acopio, pero hay algo que no recogen: lo que la gente mete dentro de los arbustos, dentro de los árboles, dentro de algún hueco por ahí, es basura que se puede quedar meses o años”, explica Denise. Y agrega: “Si la basura no llega al centro de acopio no tenemos cómo hacer que el circuito de reciclaje funcione y esto sea realmente sostenible”.

Luego de recorrer varias cuadras a lo largo de la avenida Grau, una de las arterias más comerciales de Barranco, llevan ya consigo una pesada bolsa negra que tiene dentro pequeñas bolsas blancas repletas de residuos. La dejan en uno de los centros de acopio del distrito. Allí los recicladores hacen su labor de segregación.

Desde que comenzó sus actividades, en febrero de 2018, “Plogging Perú” ha ayudado a limpiar Barranco, Los Olivos y San Juan de Lurigancho. También han ayudado a personas de otros distritos a organizar sus propias campañas. “No necesariamente tienes que ser un deportista para poder ayudar al planeta, puedes salir a comprar a la esquina, dar una vuelta, irte a pasear y en el camino, si ves algo, recogerlo. En realidad no nos cuesta nada recoger la basura y ponerla en el lugar donde tiene que estar”, recuerda Denise.